Visto y Oído

Antonio Sempere

39...

POR el momento se han emitido el mismo número de entregas, 39. O lo que es lo mismo, tres temporadas trimestrales. El azar quiso que Millennium, de Ramón Colom, y Alaska y Segura, de Santiago Tabernero, concluyesen el mismo día y a la misma hora. Probablemente, los dos programas peor programados de la historia reciente de nuestra televisión. Y sin embargo, dos cumbres del medio que habría que reconocer como tales.

39 entregas y 39 delicias. A cual mejor. El caso del formato de Tabernero es curioso. Se estrenó como un programa sobre las nuevas tecnologías, en 2013, con el título de Torres y Reyes. Ya en 2014 se convirtió en un formato-espectáculo con grandes dosis de humor, bajo la marca de Alaska y Coronas. Por último, este 2015, y con un salto a La 1 que nunca debiera haberse producido, derivó en un burlesque, un cabaret transgresor, un circo contemporáneo donde cabía todo menos la mojigatería. A un servidor siempre le emocionó el detalle de que los invitados entrasen al plató de forma singular, a la manera en que los artistas participantes en la subasta del mítico Un, dos, tres. Enumerar los instantes de gloria que brotaron del programa sería prolijo. Basta con bucear en cualquiera de ellos para toparse con joyas como la de un Miguel Poveda cantando a capella.

De Millennium hemos podido gozar 39 entregas prácticamente en un solo año. Acabó la semana pasada igual que comenzó el 11 de mayo de 2014. Sin estridencias. Del primer al último de los coloquios (analizando desde la figura del Papa Francisco hasta la situación de los parados mayores de 50 años que deben reinventarse) fueron imprescindibles. Serenos. Muy serenos. Y con infinita capacidad de sugerencia. Todos, los 39, se emitieron bien entrada la madrugada, sin gente alrededor. Lo bueno en este caso es que su regreso, en septiembre, está asegurado.

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