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Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Banega, el beticismo, las crispaciones...

El argentino ha roto un clima de euforia y en el Betis, la exigencia se ha convertido en majadería

Debe ser cosa de la muy pregonada exigencia y lo cierto es que choca el nivel a que se ha llegado en el fútbol según Sevilla. En un curso que va a terminar con el Sevilla nuevamente en Europa y con el Betis haciendo planes para afrontar el futuro inmediato en Primera División, choca el grado de crispación que reina en ambas orillas. Claro que es una crispación infinitamente menor en una acera que en la otra, más leve en Nervión que en Heliópolis.

En Nervión se trata de una crispación posiblemente pasajera que tiene su causa en la intempestiva torpeza de Éver Banega en las postrimerías del choque en Montilivi. En un tramo final que se prevé decisivo para que el Sevilla vuelva a la Champions, el argentino sacó los pies del plato y ya puede irse de vacaciones a su Rosario natal o a donde tenga a bien. O sea que el Sevilla ha de jugarse la vida en tres partidos sin el concurso de su cerebro y, claro, eso crispa e inquieta.

Hay veces que parece que el enemigo está en casa, lo que podría establecerse en el caso de Banega, ese extraordinario medio centro que sólo ha triunfado en el Sevilla. Ni en Valencia, ni el año que estuvo cedido en el Atlético ni el que vivió en el Inter explotaron sus cualidades como en el Sevilla, pero al final la fastidió por culpa de esas revoluciones que saca cuando menos vienen a cuento, pues quince tarjetas amarillas y la roja de Gerona es demasiado para el cuerpo.

Lo del Betis es más profundo y, por supuesto, inexplicable. Por mucho que se piensa no se halla explicación a la crispación que padece el club, todo el club, no sólo Setién. En un momento se pasó de ir a una fiesta o de colmar de aficionados Milán a vivir una división como no se recordaba por Heliópolis. ¿Setién culpable? No creo y sí pienso que con este estado de ánimo, el que suceda a Setién va a sufrir lo mismo. ¿Es esto fruto de la demandada exigencia o una majadería?

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