Cal y arena en el jueves continental

El Sevilla cae sobre la campana en Rusia y el Betis triunfa por un buen segundo tiempo

05 de octubre 2018 - 02:32

Cuando mejor jugaba el Sevilla, cuando Banega encontraba en Vázquez lo que no hallaba en Mesa, el Sevilla cayó. No puede decirse que la derrota sea injusta, pero tanto tiempo con la miel del marcador en los labios hace que la cita rusa sepa a acíbar. Caer a tres minutos del fin es doloroso, pero este Sevilla de Krasnodar no se pareció en nada a la máquina de hacer goles que fue hasta anoche. Pudo ganar y perdió, fútbol es fútbol, la vida.

Cronológicamente hablando y a pleno sol en la Ciudad del Sol, el Betis solventaba el aparentemente bizcocho del grupo con más trabajo del previsto. Un primer tiempo en el que no aparecía el mínimo de tensión exigible para ser, indiscutiblemente, lo peor del equipo de Setién en lo que va de curso, otra vez sería decisiva la producción del segundo tiempo. Sobre todo tras la apertura del marcador con un gol de moviola materializado con mucho suspense por Sanabria.

A partir de ahí, al monólogo lo aliñaba la verticalidad que tanto se echa en falta en el Betis. Un gol excelso de Lo Celso y una contra de libro de Joaquín materializada por Tello con calidad confirmaron lo que se esperaba, que el Betis se impusiera a un equipo que aguantó el tipo hasta que le extrajeron el aire de los pulmones. Y sin solución de continuidad, el Sevilla en los confines del Viejo Continente para llegar al descanso con la cosa encarrilada tras aliarse con la madera.

Un gol de Nolito, mezcla de laboratorio de Machín e infortunio ruso, hacía que el segundo tiempo se afrontase con buena cara. Pero no fue así, hubo más madera en el marco blanco y las cosas iban a torcerse cuando había aparecido el Sevilla más reconocible. Un jugadón con gol de Pereyra espoleó al Sevilla coincidiendo con la aparición de Vázquez, pero todo se frustró cuando menos se esperaba y el bingo del fútbol según Sevilla no pudo cantar bingo.

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