pilar Cernuda

Campaña a flor de piel

Las mayorías absolutas de Chaves son cosas del pasado El ganador de las elecciones tendrá que pactar para sacar adelante su Gobierno

MAÑANA se celebran elecciones con los nervios de los candidatos a flor de piel. Imposible hacer pronósticos basados en comportamientos anteriores. Dos nuevos partidos han irrumpido con fuerza en el panorama electoral, Podemos y Ciudadanos. El reparto de votos en un mayor número de partidos convierte en prácticamente imposibles mayorías absolutas como las de Manuel Chaves. Las especulaciones sobre posibles pactos se han convertido en un juego en el que se ha tenido más en cuenta la percepción de lo que podía producirse, que los datos sobre las intenciones de quienes salen a la arena con posibilidades serias de ser presidente -o presidenta- de la Junta.

Susana Díaz cuenta con más papeletas que cualquiera de sus rivales para mantenerse en el cargo. Sin embargo, la aparición de Podemos y Ciudadanos convierte la aventura electoral en un reto más difícil de alcanzar que el que probablemente suponía; aunque la presidenta andaluza no se caracteriza precisamente por mostrar debilidad ante las dificultades. Es evidente que Podemos y Ciudadanos le arañan votos, y es evidente también que su principal adversario, el popular Juanma Moreno, ha acortado distancias en las últimas semanas. No tanto como para ganar las elecciones, o eso indican todos los sondeos, pero sí como para que esta contienda no sea para Susana Díaz un paseo militar.

Uno de los objetivos de Díaz era deshacerse del perfil de candidata nacional que se empeñaban en buscarle destacados miembros de su partido a los que no acaba de convencer Pedro Sánchez y veían en ella una candidata más sólida y con mayores posibilidades de ganar a Rajoy. Por otra parte, la sospecha de que Susana Díaz utilizaba las elecciones andaluzas como trampolín para las generales era el mantra acuñado sobre todo por el PP. Sin embargo, ha logrado quitarse ese sambenito de encima, no solo por su insistencia en que será presidenta de los andaluces con todo su empeño, sino porque el propio Felipe González ha salido en su ayuda al declarar que tiene la profunda convicción de que Díaz no dejará Andalucía. De momento. Qué ocurra en los próximos años será otra cosa.

Susana Díaz ha encontrado escollos en su campaña. En el primer debate a tres, con Moreno y Antonio Maíllo, no fue la clara ganadora; y en el segundo, con sus constantes interrupciones a Moreno, que rayaron en la mala educación, presentó un perfil autoritario hasta ahora inédito. Aún así, Moreno no convence al votante tradicional del PP que siempre ha buscado un perfil de mayor trayectoria política y profesional. Además, no esmuy conocido en Andalucía y fue elegido tarde y mal. Era un secreto a voces que la propia secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, se inclinaba por otro candidato.

Aun así, Juanma Moreno se ha volcado en una campaña en la que por primera vez se le ha visto cercano a la gente, con la ayuda inestimable de los pesos pesados del partido y del gobierno empezando por el propio Rajoy. Ha logrado recortar puntos de la distancia que le separaban de Susana Díaz, hasta el punto de que en algún momento ha llegado a acariciar la idea de que podía conseguir ser presidente si contaba con la ayuda de Ciudadanos. Un sueño que hoy por hoy parece imposible. Tendría que lograr un resultado muy por encima de lo que hoy indican las encuestas. Además, Ciudadanos tendría que estar por la labor de pactar con el PP, aparte de que el partido de Rivera tendría que alcanzar un número verdaderamente importante de parlamentarios.

El tercer partido en discordia por su largo historial en Andalucía, Izquierda Unida, podría verse superado por Podemos e incluso por Ciudadanos. Su candidato, Antonio Maíllo, está haciendo un esfuerzo considerable para mantener el voto de izquierda. Ha tenido mala suerte en su campaña: invitó a Julio Anguita para que participara en uno de sus mítines, y el histórico dirigente de IU no dudó en mostrarse partidario de la conjunción de los partidos a la izquierda del PSOE "y no nombro sólo a Podemos". Si a eso se suma que el emergente y malagueño Alberto Garzón también defiende la misma línea, es fácil predecir que gran parte del voto de IU irá directamente al partido que podría acabar absorbiendo a la formación.

… Y Podemos, el partido de moda en los últimos meses y también la gran incógnita. Aseguran los expertos que es difícil hacer pronósticos sobre unas elecciones como éstas andaluzas porque no hay recuerdo de voto previo. El ejemplo de las europeas no sirve porque no es lo mismo votar en unas elecciones cuyo resultado la gente piensa que no afecta a su calidad de vida.

Podemos tiene fuerza, Pablo Iglesias se consolida como líder y a sus seguidores no les afecta ni las noticias sobre corrupción en la que han caído algunos de sus dirigentes ni tampoco los lazos con los dirigentes que han llevado Venezuela al desastre. Es un voto de rechazo visceral a los partidos convencionales y no importa la conducta de sus dirigentes.

En cuanto a Ciudadanos, su dirigente máximo cae bien aunque su candidato andaluz en cualquier otro partido no lograría un solo voto. El currículum de Juan Marín es irrelevante, concejal de Sanlúcar y con escaso carisma. Lo que ven los andaluces en Ciudadanos es un Albert Rivera que se expresa muy bien y que ha plantado cara, como nadie, al independentismo catalán. Algunos dirigentes del PP -Antonio Sanz, Rafael Hernando- le han hecho además un favor al acusarle de catalán: acusación que ha provocado aún más simpatía hacia Rivera cuando sus adversarios no han encontrado más argumentos para tratar de vapulearle.

En el haber de Ciudadanos cuenta que ha provocado la práctica desaparición de UPyD, a pesar de que Rosa Díez ha trabajado de forma muy activa en la campaña. Pero el declive de su formación política parece irremediable. Entre otras razones por la capacidad de Albert Rivera de haber dado un pulso inimaginable a Ciudadanos al convertirlo en partido nacional.

Este domingo se verán las posibilidades de Susana Díaz de revalidar su Presidencia, y si además puede hacerlo sin necesidad de pactos, como pretende. A los quince días de que se constituya el nuevo parlamento, el ganador de las elecciones tendrá que presentar su propuesta de gobierno, que tendrá que obtener la mayoría absoluta de votos en primera convocatoria, y mayoría simple en las restantes. Hasta dos meses tiene el candidato o candidata para ser elegido presidente de la Junta. Si en esos dos meses no consigue mayoría simple, será presidente el candidato del partido más votado.

Ningún sociólogo de los que se empeñan en trabajar con absoluto rigor, se atreve a hacer pronósticos seguros, aunque todos ellos ven a Susana Díaz como ganadora.

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