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Manuel Gil

Cofrades y el NO-DO de las redes sociales

Tranquilidad, ya que puede parecer algo insolente y amenazante el titular, pero estoy convencido del mensaje y el trasfondo de esta reflexión. En 2024, en pleno siglo XXI, se antoja casi imposible entender nuestra sociedad sin el impacto, influencia y necesario uso de las redes sociales para estar informado de nuestro alrededor. Evidentemente, desde hace años, este fenómeno está más que implantado en las diferentes cofradías de nuestra ciudad aunque su uso, excesivo uso a veces, no siempre guarda mucho criterio, ni coherencia.

Que cada una de las diferentes corporaciones de la ciudad sean singularmente activas en los canales de redes sociales (Instagram, Facebook, Twitter o Tik Tok), está más que justificado para dar a conocer diferentes comunicaciones en relación a la hermandad, de preciso conocimiento para los fieles, comunidad y por supuesto, los hermanos. De ahí, la necesaria reflexión que debemos hacer sobre su uso, ya que no podemos olvidar que son representaciones de la propia Iglesia.

Un canal de comunicación tan potente debería tener un uso prioritario para trasladar información de carácter relevante. Dar a conocer novedades en la hermandad o parroquia, cambios en horarios, fechas relevantes, comunicar triduos y cultos, atención al hermano o feligrés e incluso, avanzar proyectos y diferentes actuaciones que tengan a bien las diferentes cofradías de la ciudad. Hasta ahí todo correcto, divulgar la programación de actos y actividades previstas para la Cuaresma y otros marcos del calendario; lo que no se puede caer y en ello estamos, es convertir las redes sociales en un “NO-DO cofrade”.

Qué le importa al hermano de luz, ese que paga su cuota y no busca protagonismo en la cofradía, si el hermano mayor, el fiscal o el secretario de turno acude a tal culto, a tal acto o cual congreso. ¿Quién sea el patero del segundo ensayo o quién sea el nuevo director de la banda del palio? ¿Qué le importa si firmas un contrato con aquel florista o si te recibe un político? Nada.

Un hermano quiere estar informado de sus fechas claves, formación, días que abre la bolsa de caridad, la papeleta de sitio, los avances de los diferentes proyectos en los que está inmersa la hermandad, si hay un nuevo director espiritual o si han cambiado el horario de culto en la parroquia. El resto, simplemente, es convertir estos canales en una especie de NO-DO, como ya ocurre en algunos medios de comunicación de carácter local y públicos. Seguir la agenda del cargo de turno. El cofrade siempre fue un avanzado a su tiempo, abierto y trasgresor, aprovechemos esta gran herramienta para bien y no para ensalzar lo trivial, copiar lo malo en lugar de lo bueno.

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