la ciudad y los días

Carlos Colón

Córdoba no tenía ese algo más

LA designación política de San Sebastián autoriza las protestas políticas que estos días se suceden. Lo que han hecho José Antonio Nieto, Rosa Aguilar o Juan Alberto Belloch con sus críticas es jugar en el campo político elegido por el presidente del jurado, quien justificó así el fallo: "Todas eran grandes candidaturas pero San Sebastián tenía algo más. Seguramente uno de los aspectos fuera el gran compromiso en contra de la violencia y la idea de usar la cultura para ello". Por desgracia, San Sebastián demuestra lo contrario: que la cultura poco puede contra la violencia. Festival de cine o de jazz por un lado y tiros en la nuca por otro; en los mismos tiempos, en la misma ciudad. Como bien le ha respondido Rosa Aguilar, "el camino hacia la paz se refuerza de otra manera, dejando las armas y diciendo que punto final".

Según el PSE, la designación supone un reconocimiento europeo a la trayectoria de San Sebastián como ciudad implicada en "la educación en valores, la cultura de paz y la convivencia". Paz y convivencia: de las 857 víctimas del terrorismo nacionalista vasco 319 han sido asesinadas en Guipúzcoa, 155 en la comarca de San Sebastián y 95 en su capital. Y ahora la gobierna Bildu, por lo que la convivencia y los valores constitucionales están amenazados.

Como si la cosa no fuera con ellos, Elorza ha destacado que su proyecto "subraya la importancia de usar la cultura como herramienta para generar convivencia pacífica, en una Europa que sufre una crisis de valores y está desfigurada". ¿Hay parte alguna de la Europa democrática en la que los valores -hasta los más esenciales: la libertad y la vida- estén más en crisis desde hace más tiempo que en el País Vasco? ¿Hay en ella una nación más desfigurada por los nacionalismos radicales, especialmente el vasco, que España? Estoy de acuerdo con Belloch: la designación de San Sebastián es un "error grave que traerá consecuencias negativas" y "un disparate total que será el principio de una cadena de disparates".

En cuanto a lo de Córdoba, ¿qué quieren que les diga? Once siglos antes de que se fundara San Sebastián, ya le había dado a Roma un Séneca. No hace falta insistir en el esplendor del Califato, ni en la Córdoba gongorina de los Austrias. No es necesario mencionar a Ibn Hazm, Maimónides o Averroes. Ni una palabra sobre la Mezquita Catedral, la Sinagoga o Medina Azahara. No vale la pena repasar su magnífica propuesta. Córdoba es Córdoba. Y punto. Pero pudo más la elegante, rica y decimonónica San Sebastián. Porque tenía algo más, según el presidente del jurado: su gran compromiso contra la violencia. Ya.

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