Callerioja

Francisco Correal

Desagravio mariano con el Adriático

DEVOCIÓN mariana y vocación marinera. Son los principales nexos de origen y destino de una singularísima exposición que desde hoy puede verse en el Real Alcázar: una colección de exvotos del Santuario de la Virgen de la Roca pertenecientes a la localidad montenegrina de , diócesis de Cattaro.

Es significativo que el día que se cumplen veinte años de la clausura de la Expo 92 a la que faltó Yugoslavia por coincidir el certamen con la guerra de los Balcanes, una de las repúblicas que formaba parte del país que saltó en mil pedazos, Montenegro, a modo de desagravio concurra con esta muestra de arte religioso.

Las primeras referencias a este patrimonio iconográfico las encontró Piero Pazzi, veneciano, comisario de la exposición, en la lectura de crónicas barrocas venecianas. Pazzi, muy unido a Sevilla por vínculos artísticos y espirituales, puso en marcha una curiosa filigrana consular con un país con el que España no tiene relaciones diplomáticas.

A Montenegro lo representaron ayer en el Alcázar Antun Sbutega, embajador de su país ante la Santa Sede, e Ilija Janjic, obispo de la diócesis de Kotor a la que pertenecen los exvotos. En Montenegro los católicos sólo representan un 5% de la población, una minoría que sin embargo se reconoce en buena parte del patrimonio cultural del país. Hasta el punto de que es el primer país con mayoría ortodoxa que firmó, y renovó, un Concordato de la Santa Sede.

El Alcázar, residencia de la Familia Real española cada vez que sus miembros venían a la Expo, acoge este pabellón mariano y marinero. Javier Landa, primer teniente de alcalde, y Jacinto Eliot y Pilar Luengo, máximos responsables del Alcázar, abrieron sus puertas a las personas que acudieron a la exposición y a la excelente puesta en escena de su embajador ante el Vaticano para vender las excelencias culturales y paisajísticas de su país.

Un país de apenas 600.000 habitantes y trece kilómetros cuadrados de superficie que tiene el único fiordo del Mediterráneo y el segundo cañón más grande del mundo después del cañón del Colorado. En Montenegro la población turística triplica a la autóctona y el embajador confía en que la apertura de una línea de cruceros Sevilla-Venecia acerque a su país al turismo sevillano.

El recuerdo de la Expo y su coincidencia con la guerra de los Balcanes llevó al embajador, profesor de Economía Marítima, a precisar que su país fue de los gobernados por Josif Broz Tito el único que consiguió la independencia de forma pacífica, por medio de un referéndum. "El montenegrino", diría después Antun Sbutega, "es un desde 1042, en que obtuvo la independencia, fue a costa de hechos de guerra". La única independencia pacífica fue en el contexto de la carnicería de su entorno.

En 1538 y 1539, la ciudad montenegrina de Castel Nuovo (hoy Herceg Novi) perteneció a la Corona española, pero sucumbió ante el asedio turco. De esa refriega queda la todavía denominada Fortaleza Española. Montenegro.

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