Doble fondo

Roberto Pareja

Despropósitos a toda mecha

ERA todavía un desconocido para el 58% de los españoles según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas en enero de 2013, es decir, al cabo de más de un año al frente del Ministerio del Interior. Un cargo que imprimía carácter al llevar la batuta de la lucha contra ETA y que concedía de inmediato la complicidad de la ciudadanía más allá de los colores ideológicos. Pero Jorge Fernández Díaz llegó tarde, cuando la organización terrorista ya había claudicado, y su papel se antoja mucho más gris y desagradecido que el de cualquiera de sus antecesores. Mal que le pese, que le pesa. Y pasa lo que pasa cuando el afán de protagonismo se pone tonto. El patinazo de este miércoles, cuando Interior anunciaba a los cuatro vientos una operación contra la banda que estaba en marcha antes de que culminara, facilitando la destrucción de pruebas, es el último botón de muestra, pero el ministro tiene unos cuantos más, para hacer una camisa.

Así, el pasado 4 de julio anunciaba a bombo y platillo en una entrevista radiofónica una "buena noticia". Tan lenguaraz como preciso, la situaba exactamente a las 12:30 del mediodía. Preguntado sobre si tenía que ver con el departamento que dirige, nuestro indiscreto ministro contestó que "por ejemplo". Su facundia estuvo a punto de dar al traste con meses de investigación conjunta de los servicios de información franceses y la Guardia Civil, aunque finalmente el etarra Juan María Mujika Dorronsoro fue cazado. Y no era precisamente un don nadie, pues formó parte del grupo logístico que años atrás debía recoger y entregar un lanzamisiles para derribar el avión del entonces presidente del Gobierno José María Aznar durante la campaña vasca de 2001. El SUP, sindicato mayoritario de la Policía, dijo entonces que se trataba "objetivamente, de un chivatazo a un miembro de ETA, anunciando públicamente que va a ser detenido". Vamos, una premonición del caso Faisán (el soplo al aparato de extorsión de ETA), ese pato que han acabado pagando dos mandos policiales por revelación de secretos.

La incontinencia también brotó cuando desveló en abril de 2012 que las fuerzas de seguridad francesas estaban a punto de detener a una dirigente etarra, aunque una operación contra un yihadista la había frenado. La aludida, Izaskun Lesaka, logró escapar.

Más allá de ETA, su lengua torrencial también ha hecho de las suyas al explayarse sobre la investigación del caso Publio Cordón pisoteando el secreto de sumario.

Y más allá del afán propagandístico, este hombre de recta moral y misa diaria nos ha dejado perlas como comparar a ETA con el aborto o alertar de que el matrimonio homosexual no garantizan la pervivencia de la especie. Y dice que descubrió a Dios en Las Vegas. Y digo que ahora se le ha aparecido en Durango, que para ganarse el cielo un ministro del Interior no hay nada mejor que un desafío o provocación etarra.

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