Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

Sí al Día de la Mujer

El Día de la Mujer es importante para que todos los días sean de todos de la manera más pareja en derechos

Como tantas cosas, el Día de la Mujer que se celebró ayer es objeto de controversia infinita, de posicionamientos de tribu compartidos -y enfrentados- en internet. Los memes chisposos o casposos regalan palanca a quien compra sus ideas en el mercadillo de las redes sociales. Los contrarios a tal fecha, a las bravas o con sorna, son de diversa laya y esgrimen lemas habituales: que para cuándo un Día del Hombre, que si menganito oyó a uno que había escuchado que una mujer mató a su marido -al guano la estadística- y que antes le pegaba una paliza cada vez que llegaba ella a casa ciega de alcohol, que si esas no se lavan y son muy feas, que hay mucha hija de mala madre que jode al marido en su divorcio, que si alguien conoce un derecho que tenga el hombre y no tenga la mujer. Esto último es como ignorar que la Constitución otorga a todo español el derecho a tener una vivienda digna, y que ahí se queda la cosa.

En muchos asuntos sociales y económicos, los derechos -en la práctica- de las mujeres son menores que los de sus hombres, y no digamos si hablamos de personas de extracción social pobre o inculta: la educación y el dinero no lo aseguran todo, pero igualan mucho a los sexos. La historia, hasta ayer como quien dice, aconseja una jornada de recuerdo y concienciación para ellos y ellas: indico el masculino y femenino a posta y contra el criterio de la RAE, porque cada día hay más aceradas antifeministas, de derechas y conservadoras en el concepto de familia. A lo cual contribuyen con denuedo las feministas más oficiales y radicales, o sea, excluyentes, y valga el ejemplo de Carmen Calvo: "¿El feminismo es de todas? No, bonita: se lo ha currado el socialismo". Y acaban corriendo a gorrazos en las manifas a, por ejemplo, las de Ciudadanos que defienden la libertad sexual o la igualdad de derechos (fácticos, repito). Usted en nuestro club no entra, tía facha. Los galimatías trufados de términos fetén de la ministra del ramo, Irene Montero, o de funcionarias -y funcionarios- que hacen del feminismo un insufrible albondigón teórico y de compromiso y de lucha y hasta un oficio y ayudan a fijar las lindes del cortijo feminista, el de la nomenklatura del ramo. Por no hablar de las gilipollas de las vaginas en procesión y el despelote con causa.

Es de mucho temerse que la polarización y los conjuntos disjuntos tiendan a imperar. Por eso, el Día de la Mujer es importante, para que todos los días sean de todos de la manera más pareja en derechos, y la violencia contra ellas se erradique. Mientras tanto, felicidades atrasadas, y adelante siempre.

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