La ciudad y los días

Carlos Colón

Efigenia

EFIGENIA tenía 78 años. Nació, por lo tanto, en 1932. Sobrevivió a la alta tasa de mortalidad infantil de la época. Tenía cuatro años cuando empezó la Guerra Civil y siete cuando terminó. No sé dónde le tocó vivirla, pero también sobrevivió a ella. El resto de su infancia y adolescencia las vivió bajo las durísimas condiciones de los años 40. Cuando en agosto de 1950 llegó la primera ayuda de los americanos Efigenia tenía 18 años; cuando el 22 de marzo de 1952 se anunció el fin de las cartillas de racionamiento, 20; y cuando el 21 de diciembre de 1959 Eisenhower visitó Madrid, 27. Había sobrevivido también a la larga y durísima posguerra de tisis y hambrunas. Los felices 60 del desarrollismo marcaron su tránsito a la edad adulta. Al morir Franco, Efigenia tenía 43 años: también sobrevivió al Régimen.

Cuando el viernes 19 de septiembre de 1970 el gobernador civil y el alcalde visitaron las obras de las primeras 2.000 viviendas de las 8.000 proyectadas para la nueva barriada -"ciudad satélite" se le llamaba- que Alfredo Corral Cervera, director-gerente de Alcosa S. A., construía en el nuevo Polígono del Aeropuerto con el nombre de Parque Alcosa, Efigenia tenía 38 años. La entrega de las primeras 2.000 viviendas -71 metros cuadrados útiles, precio de venta 227.000 pesetas, 60.000 pagaderas a la firma del contrato y 2.500 en rentas mensuales hasta amortización- y la inauguración oficial del Parque Alcosa tuvieron lugar el 14 de julio de 1971, a las diez de la mañana. Para el acontecimiento se habilitó el transporte gratuito en autobuses que partían sin interrupción desde Palos de la Frontera. Después la entrega proseguiría al ritmo de 1.000 viviendas por año hasta completar las 8.000. Efigenia debía tener 40 años cuando Parque Alcosa empezó realmente a funcionar.

38 años más tarde, casi exactamente en la misma fecha en que se entregaron los primeros pisos, Efigenia fue asesinada allí a cuchilladas (presuntamente) por un joven que volvía a su casa a las diez de la mañana tras haber pasado la noche en un festival de música electrónica en las inmediaciones del estadio de la Cartuja donde, según el relato del amigo que le acompañó, habían consumido sustancias estupefacientes y alcohol. La hora de regreso no debe sorprender porque estas cosas se anuncian así: "De sol a sol, doce horas de electrónica. De 20:00 hasta 8:00" (Diario de Sevilla, 5-6-2010). Lo que no lograron la mortalidad infantil de los años 30, la Guerra Civil o las tisis y hambrunas de la posguerra, lo consiguió una noche y una amanecida loca de música electrónica, alcohol y droga. Presuntamente.

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