Vía Augusta

Falacias

Si el PSOE sí aprobaría las cuentas para Andalucía con sus enmiendas, ¿por qué no permitió el trámite y negoció?

Mientras esperamos que se concrete la fecha en la que serán las elecciones autonómicas andaluzas de 2022, que a buen seguro se adelantarán unos meses (veremos si antes de junio o no), los partidos con representación parlamentaria intentan fijar sus respectivos relatos en la precampaña.

El agente principal de la inestabilidad política que reinará estos meses es el mismo que garantizó que el resto de la legislatura haya sido una balsa de aceite: Vox. De hecho, uno de los principales activos de Juanma Moreno es que ha sabido administrar el apoyo del partido ultraconservador sin ceder ante sus postulados más rechazables: violencia machista o inmigración irregular.

Pero Vox decidió antes del último verano que ya era tiempo de ir a votar y no ha cedido en su planteamiento. Hasta el punto de provocar el fracaso del Presupuesto de Andalucía del último año de la legislatura, ni siquiera porque eso vaya en contra de todos los andaluces porque complica, si es que no impide, la normal administración de los fondos europeos extraordinarios para acelerar la recuperación de la crisis provocada por la pandemia de Covid-19. Es un gran error y quizás le suponga aún más retroceso del que pretende evitar con el adelanto electoral. Contra lo dicho para justificarse, es Vox quien ha traicionado las políticas del cambio y quien impide otro tipo de gestión con cuantiosos recursos. Un fraude.

Presume además de que no apoyaría de nuevo al PP al frente del Ejecutivo andaluz si no entra en el Gabinete. Aunque dependerá de la aritmética final que deparen las urnas, es sólo un farol más. ¿Acaso tiene otra alternativa? ¿Dejaría gobernar a una izquierda minoritaria? Sería su fin. En Andalucía y en España. Porque, como le ha pasado a Ciudadanos, demostraría que ya no tiene la utilidad que le otorgan los electores que le apoyan. Y los votantes volarían.

Pero aún más grave es la postura del PSOE andaluz. En su afán por zafarse de la triste realidad, que un partido que ha gobernado cuatro decenios Andalucía certificó el bloqueo a la llegada de miles de millones de euros, su candidato, Juan Espadas, repite a diario que el Gobierno autonómico vuelva a presentar el Presupuesto y que lo aprobará si se aceptan sus enmiendas.

El planteamiento no puede ser ni más tramposo ni más falaz. La misma oferta la hizo su portavoz en el debate de totalidad del Presupuesto, Ángeles Férriz. Ella y Espadas lo tenían bien fácil: en vez de bloquear el mayor presupuesto que hubiese tenido Andalucía, pudieron retirar su enmienda a la totalidad y abstenerse; y forzar la negociación de esas enmiendas antes de fin de año durante el trámite parlamentario, dejando, además, en evidencia a Vox.

Basta de engaños. No más falacias.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios