La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Gobernar a golpe de mentiras

Europa descarga el problema en España, Italia o Grecia. Y Moncloa en las autonomías y las ciudades

Montero dijo el miércoles que no tenía "constancia" de desplazamientos de inmigrantes que "no estén en condiciones regulares de poder hacerlo". Interior niega que se están fletando vuelos de inmigrantes a la península. Entonces, ¿cómo vienen? ¿Por qué algunos lo hacen con pasaportes falsos y sin control sanitario? ¿Cómo se explica que quienes arriesgan su vida para huir del hambre, la represión o la total carencia de futuro se paguen vuelos comerciales a la península? ¿Por qué existen imágenes de cientos de migrantes irregulares llegando a varios aeropuertos españoles sin que las autoridades locales y autonómicas hayan sido avisadas? ¿Por qué el SUP ha afirmado que se trata de un "movimiento en bloque de migrantes en situación irregular" que "comprometen la seguridad sanitaria y jurídica de los policías y la lucha contra las mafias" y ha solicitado al Consejo de Transparencia amparo y acceso a los datos sobre los vuelos en los que están llegando a Granada, Málaga, Sevilla o Valencia cientos de subsaharianos?

Existe un humanitarismo repugnante por hipócrita que pide a los gobiernos y a la sociedad brazos abiertos para acoger a los migrantes irregulares a la vez que se desentiende de lo que sea de ellos después. El reciente caso del incendio de Badalona es representativo: durante más de una década las autoridades locales y autonómicas se desentendieron de la nave industrial abandonada en la que malvivían más de un centenar de subsaharianos. El Ayuntamiento se limitó a redactar un informe sobre las condiciones de higiene y salubridad en el recinto y a advertir a la empresa propietaria de la nave. Solo las segundas víctimas de esta situación, los vecinos, venían denunciando esta situación y los problemas de inseguridad derivados de ella que obligaron a varias intervenciones policiales. Porque no solo se abandona a los migrantes, también a los vecinos de los barrios modestos en los que se asientan.

Esta tragedia desborda las competencias y los medios locales y autonómicos, y lleva al límite las del Gobierno porque sólo puede abordarse humanitariamente a escala europea. Pero a Europa le resulta cómodo descargarse en España, Italia o Grecia. Y este Gobierno, maestro en la propaganda, la mentira y la opacidad (miente hasta en el número de víctimas del covid-19), hace lo mismo con los gobiernos autonómicos y locales.

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