Crónica Personal

Pilar / cernuda

Hace un año...

HACE un año el rey Juan Carlos se dirigía a todos los españoles para anunciar su decisión de abdicar. En su mensaje explicaba que la decisión la había tomado a principios de ese año, y que su hijo contaba con "la preparación y la madurez necesaria para hacerse cargo de la Jefatura del Estado".

Cuarenta años de reinado finalizaban con unas palabras breves, sentidas, emotivas, sinceras, que llegaron muy profundamente al corazón de casi todos de los españoles. La mayoría de ellos reconocían el importante papel realizado por don Juan Carlos en esas décadas que cambiaron la historia de España, pero comprendían también que la decisión era la adecuada, había llegado en el momento oportuno: el caso Urdangarín y algunos episodios de la vida privada del Rey habían provocado una decepción muy generalizada hasta el punto de que se veía afectada la imagen de la Monarquía. Se había abierto la veda para poner en cuestión la forma de Estado; fundamentalmente por las nuevas generaciones, que cuestionaban la Monarquía entre otras razones porque por edad y sobre todo por falta de interés no se habían molestado en saber qué había hecho el rey Juan Carlos por España y por los españoles.

El acto de abdicación fue triste. Un don Juan Carlos al que flaqueaban las piernas tuvo que apoyarse en la mesa en la que reposaba el documento de abdicación para sostener el equilibrio, y cayó sentado en la silla con el impulso del abrazo de su nieta Leonor, la futura Reina. Decidió no asistir al acto de proclamación de su hijo para no restarle protagonismo, ni a la recepción posterior.

Ese 2 de junio, cuando anunció su renuncia, estuvo más presente que nunca en toda una generación de españoles el trabajo realizado por un Rey que en un tiempo muy breve convirtió en democracia una dictadura de casi cuarenta años, una heroicidad que asombró al mundo. Contó con la colaboración de un puñado de políticos de bandera, de diferentes ideologías pero a los que unía su afán por construir una nueva España. Los llamados políticos de la Transición, que trabajaron junto al Rey por un país que dejaba atrás fracturas civiles y una sociedad corta de libertades.

La historia pondrá en su sitio al rey Juan Carlos y lo que hizo por España, a pesar de las sombras de su reinado, sobre todo en los últimos tiempos. Pero existen razones de peso para admirar su coraje, su tesón, las delicadas operaciones que realizó para que se produjera el cambio.

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