Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Historia absurda de un desencuentro

QUIEN dice lo que no debe escucha lo que no quiere. Eso es lo que ha debido pasarle a Juanfran para el desencuentro tan fuerte que mantiene con su club. Su club, no se olvide, es ese mismo Real Betis Balompié que hace sólo un año colmaba todas sus apetencias según se desprendía del aluvión de piropos que el muchacho le lanzaba desde su cuenta abierta en esas redes sociales que tanto hacen por descubrir intimidades y formas de pensar.

El hombre iba de brindis en brindis al sol y, claro, eso le chocaba a toda persona normal. El brindis al sol, cierto es que suele encontrar recompensa en los más forofos, pero tiene la contrapartida del recelo con que es acogido por las personas normales. O sea que el brindis al sol y el que piensa lo que hace y no hace lo que piensa suelen ser incompatibles. Malos compañeros de viaje y con poco que esperar para una convivencia más o menos placentera, o simplemente normal.

A pesar de que venía de todo un Real Madrid, en el que incluso había jugado alguna vez con el primer equipo, Juanfran se mostraba exultante y raro era el día en que no obsequiaba al bético con algún piropo. Los piropos de Juanfran al Real Betis Balompié eran material de consumo no sólo diario, sino casi horario. Su cuenta de Twitter hubiera hecho palidecer de envidia al tablón de anuncios de cualquier peña bética, pero aquello no podía ser auténtico, pura ojana.

Y aquel amor fue rompiéndose sin haberse usado con un mínimo de frecuencia. El curso fue como fue, Juanfran no dio el nivel, a jugadas algo prometedoras sucedían errores impropios, como extremo parecía defensa y como defensa mostraba vocación atacante, el personal sufriente por el Betis le devolvió las cartas y el muchacho ya no vio al club como esa tierra prometida que colmaba sus ambiciones. Y acabó oyendo lo que no quería tras haber dicho lo que no debía. Suele pasar.

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