Visto y Oído

Antonio / Sempere

Ilusiones

LO pude ver en la primera entrega de Tendido cero de este año, en la que el programa cumple su temporada número 28. Un reportaje sobre los fotógrafos taurinos que viven por y para la fiesta. Como un ritual. Como una forma de vida. Nos presentaron a los reporteros gráficos que se acercaban a la plaza de las Ventas a realizar las ferias de San Isidro y de otoño completas. Profesionales de Colombia, Méjico o Bolivia que viajan de un festejo a otro a lo largo del calendario, de manera que en sus dominios nunca se pone el sol. Completando con naturalidad más de 120 paseíllos al año en cosos de ambos lados del océano. Enfrentándose a cada tarde con la ilusión del primer día. Esperando buscar la instantánea definitiva, novedosa, original, como si el arte fotográfico se hubiese inventado ayer. Negaban estos profesionales de la luz y el encuadre que la democratización de las cámaras, ahora que todo el mundo lleva uno o varios dispositivos encima, les hubiese robado ni un gramo de protagonismo ni capacidad de entrega. Hablaban de su oficio como quien habla de una vocación a la que se ha consagrado de por vida.

Los redactores de Tendido cero, por su parte, elevaron a las autoridades de la Comunidad de Madrid un ruego en voz alta. Que a la tribuna situada en el callejón de Las Ventas, con capacidad para doce plazas, se añadiese otra en la parte opuesta del coso, con lo que se ganaría, con muy poco esfuerzo económico, un punto de vista diferente y complementario desde el que los profesionales podrían seguir regalando maravillas.

Tendido cero representa el trabajo constante y continuado de quienes siempre están al pie del cañón. De quienes tienen una pasión y la viven con la ilusión del mejor 5 de enero.

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