La ciudad y los días

carlos / colón

'Iustitia facta est'

QUIENES se escandalicen porque los Presupuestos del Estado recojan una partida de 1,1 millones de euros para la Hermandad de la Macarena ignoran tres cosas. La primera -como explicaba el compañero Juan Parejo- es que se trató de una ayuda legal acogida al 1% cultural, aprobada en Consejo de Ministros y publicada en el BOE. Pero como, por muy legal y justificado que fuera todo, se hizo bajo Gobierno de Aznar y se trataba de una corporación de carácter religioso, el Gobierno de Zapatero la anuló por estar destinada a un inmueble de titularidad privada.

El argumento era tan legalmente débil que el abogado y catedrático Alfonso Pérez Moreno logró que por dos veces la justicia fallara a favor de la Hermandad. Y el Tribunal Supremo rechazó los cuatro motivos de casación interpuestos por el Estado y además le impuso las costas. Luego la Justicia, hasta llegar a sus más altas instancias, dio la razón a la Hermandad. Esto no ha sido una lucha entre fachas y capillitas que abusan del erario público vulnerando leyes progresistas y laicistas. Todo lo contrario: la Ley ha dado la razón a la Macarena.

Pero hay más. El patrimonio de la Macarena -una corporación que data de 1595, no de anteayer- es resultado de donaciones. Del pueblo -como sucedió con la corona de 1913 o el manto de tisú de 1930- y de donantes. El Abc fue publicando uno a uno los nombres de los cientos de sevillanos que sufragaron en gran parte el manto de tisú depositando sus donativos, hasta este detalle se conoce, en el camarín de Nuestra Señora de Esperanza en San Gil, los domicilios de la señora viuda de Urcola (Pastor y Landero 3), don Ernesto Ollero (Alcázares 8) y don Juan Manuel Rodríguez Ojeda (Duque Cornejo 18), la cuartelada de don Manuel Aguilar (mercado de la Encarnación), Casa González (Tetuán 25), Eulogio de las Heras (Sierpes 13) y Casa González (Madrid, Gran Vía 14). Sin olvidar las cuotas que pagan sus muchos hermanos que hoy rozan los 13.000.

Pero aún hay mucho más. La Hermandad de la Macarena custodia y restaura un patrimonio de extraordinario valor histórico y artístico que es suyo, sí, pero disfrutan todos los sevillanos y los miles de turistas que visitan la Basílica y el Museo. Porque la Macarena es uno de los más potentes elementos de atracción e identificación de Sevilla. Y una de las claves que hacen universal su Semana Santa, fuente de riqueza para la ciudad.

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