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DERBI Sánchez Martínez, árbitro del Betis-Sevilla

La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Juanma predica más que reparte

Unas promesas ya vienen averiadas de fábrica y otras se incumplen por coyuntura o por ignorar la realidad

El Gobierno de coalición andaluz domina mejor el arte de la propaganda que el oficio de la gestión. Confirma a veces aquel dicho de nuestra juventud escéptica de que una cosa es predicar y otra dar trigo. Va a llevarse hasta el último día de su mandato removiendo la herencia recibida para exculpar sus propios errores y lleva una buena temporada incumpliendo sus compromisos.

En variados aspectos. Algunas promesas ya venían averiadas de fábrica (de campaña, quiero decir). Como la creación de tropecientos mil puestos de trabajo más o menos por generación espontánea. El primer presidente español que se atrevió a concretar cuántos empleos iba a crear con su maravilloso mandato fue Felipe González y todavía está arrepintiéndose. El empleo depende de un montón de factores ajenos al Gobierno, que sólo puede influir, y no siempre directamente, en algunos de ellos. Otros compromisos se los llevan la coyuntura nacional o internacional, las crisis o las pandemias, como ha ocurrido con la Bajada Masiva de Impuestos, que ha quedado en Bajada Mínima.

Finalmente, aunque otras quedan por ahí coleando porque ahora no vienen al caso, están las promesas demagógicas, que se hacen para quedar bien y atraer votantes incautos, y que la realidad elemental aplasta sin piedad. Como la promesa de reducir el número de altos cargos de la Junta de Andalucía y eliminar los organismos innecesarios o inútiles para hacer una Administración con menos "grasa", menos enchufados y más eficiencia.

El choque con la realidad ha sugerido a los gobernantes del PP y Ciudadanos que habían calculado mal, que no existen tantos chiringuitos para colocar adeptos como habían presumido cuando estaban en la oposición y que las estructuras de gobierno no se improvisan a gusto del consumidor, sino que requieren cierto número mínimo de personas cualificadas al frente de las distintas tareas. Total, que la Junta tiene ya veinticuatro delegados territoriales más de los que tuvo el gobierno último de Susana Díaz. Encima van y retuercen impúdicamente la verdad pretendiendo que los nuevos altos cargos no les cuestan más a los andaluces por ser funcionarios y no políticos, como si nos chupáramos el dedo y no supiéramos que cada funcionario que llega a su nuevo destino va con compañía (asesor, secretario, chófer quizás) y es sustituido por otro al que hay que pagar.

En fin, que, como antiguamente, una cosa es la prédica y otra la donación de trigo.

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