Cateto a babor

Loza blanca

Cuando veo en un bar un plato de esos ovalados, el cuerpo se me pone como si supiera que algo bueno viene

Dicen los escritores que un papel en blanco les excita la imaginación, que les predispone a escribir una buena obra. Lo mismo le ocurre a los pintores cuando se encuentran un lienzo vacío sin ningún trazo de color. Pues lo mismo me pasa a mí con los platos de loza blanca que sirven para alojar las tapas.

Cuando veo en un bar un plato de loza blanca, preferiblemente de esos ovalados donde se servían antiguamente las tapas de ensaladilla, el cuerpo se me pone como amayonesado, como si supiera que algo bueno está por venir. Me siento como un pico de Obando a punto de ser clavado en una ensaladilla.

El otro día disfruté en Casa Gálvez, un bar de la zona de Nervión, de esos de platos de loza blanca y apuntes a tiza que todavía quedan en Andalucía. Ya quedan pocos sitios así. Quizá recuerde La Moderna, de Jerez; El Dorado, de Puerto Real; La Casita, de Algeciras; o Las Banderas, en Cazalla de la Sierra. Sitios donde la rebaná de pan y los picos para acompañar a la tapa vienen incluidos en el plato como decorando el escenario.

No hay mejor fondo para dibujar una buena tapa de pijotas fritas, de riñoncitos al Jerez o de ensaladilla de esas de pegotón de mayonesa por lo alto. Ese blanco ya ajado por cientos y cientos de lavaos, arañaos, como muestra de los años de servicio, hace que brille mucho más el dorado de los chocos fritos, el aceitito y el perejil de las papas aliñás o esos ajos nacarados del solomillo al whisky.

Ahora que estamos perdiendo un poco el norte con la definición de bar, ahora que la tapa es cada día más difícil de encontrar porque está siendo sustituida por el "platito" o la media ración con presentaciones mucho más barrocas, es necesario conseguir que estos sitios que aún utilizan la loza blanca pervivan.

La tapa es la principal característica de la forma de comer andaluza, es nuestra alegría escrita con tenedor y no debemos abandonarla. El plato de loza blanca es como su vestido regional, el sitio donde ella se dibuja más auténtica.

Sería necesario preservar a estos bares que siguen usando la loza blanca, evitar que se pierdan porque son la definición viva del bar andaluz.

Ahora que tanto gusta una fusión, eso de llamar tempura a la merluza rebozá de toda la vida, es más necesario que nunca que perviva el plato de loza blanca… no ponerme más platos celestitos, por favó.

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