¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Luis Berenguer, el homenaje a usted debido

El escritor, como tantos gallegos, encontró en Andalucía eso que llaman “un lugar en el mundo” La segunda muerte de La Pasarela

Luis Berenguer.

Luis Berenguer. / DS

EL amigo Manuel Gregorio González y el arribafirmante llegamos a conspirar para montar en Sevilla un homenaje al escritor y marino de guerra Luis Berenguer por el centenario de su nacimiento en el Ferrol, en 1923. Como era de esperar, la legendaria capacidad ejecutiva de los organizadores hizo que todo quedase en nada. Yo me comprometí a hablar con el amigo Pepe Bernáldez, bibliotecario de la Universidad y oficial reservista de la Armada, pero por motivos que ya no recuerdo el asunto no pasó de la mera conversación, regada, eso sí, con algunas copas de sanluqueña Mil Pesetas servidas a la generosa manera de Montilla (aprovecho para denunciar la ridícula costumbre de escanciar el vino del Marco como si fuesen dosis de cianuro). Se cumplió el centenario del nacimiento de un gallego que escribió la que es una de las mejores novelas españolas y andaluzas del siglo XX y apenas hubo algunos homenajes menores y locales, a los que la Junta se sumó tardía y desganadamente.

Luis Berenguer era gallego, cierto, pero encontró en la Isla de León eso que llaman “un lugar en el mundo”. ¿Hay algo más andaluz que un marino de San Fernando, la localidad que fue la cantera de la oficialidad de la Armada hasta que Franco se llevó la Escuela Naval a Marín? Los gallegos siempre han llegado a Andalucía o con el botón de ancla o con el mandil de tabernero. En estos días de elecciones gallegas recordaba las grandes embajadas que la tierra de Cunqueiro ha tenido en Sevilla: el bar Lago, el Mesón del Pulpo, Rías Baixas, el Lar Gallego, Cambados... A ellas, desde Cádiz, se suma la figura de Luis Berenguer y su inmensa novela El mundo de Juan Lobón, retrato del universo de un cazador furtivo de las sierras de Cádiz. Lo curioso es que cuando yo conocí el libro estaba totalmente fuera del canon literario español (también del andaluz). Antes había sido muy conocido gracias, sobre todo, a su exitosa versión televisiva, pero entonces, en aquellos finales de los ochenta, los únicos que guardaban su memoria eran los cazadores, que siempre la tuvieron como una obra de referencia. Cuando al fin leí la novela, sentí que me habían engañado. No podía entender cómo Luis Berenguer y su Juan Lobón no formaban parte de los manuales de Historia de la Literatura. Esta sensación de estafa se acompañó de la convicción de que el manto de silencio se debía a cuestiones extraliterarias. Pasó 2023 sin que Luis Berenguer hubiese recibido el gran homenaje nacional o, por lo menos, andaluz que se merecía. Pero todavía hay tiempo. No hay que esperar a fechas redondas para celebrar el genio. Sólo se requiere voluntad política y algo de dinero público, muchísimo menos del que se gasta en tantas memeces.

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