Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Mayra

LO siento, Telecinco me suele dar hechas algunas de estas columnas catódicas y, con el puente encima, es una tentación fácil de caer. Lo dicho, esta Telecinco que remata de cabeza, tan celosa de que no aireen sus contenidos en los programas de otras cadenas, la que enseguida saca a los bulldogs del bufete, tomó prestado de TVE las sintonías del Un, dos, tres, muchos vídeos y las esencias de aquel parque temático que se inventaban los de Ibáñez Serrador cada semana. La intención era homenajear, y exprimir, este sábado a Mayra Gómez Kemp, que se recupera de un evidente cáncer de lengua. Carmen Alcayde, a la que su cadena le busca un hueco después del pestiño de Guayput, fue el cascabel estridente que condujo este Videoclub de barrio. El homenaje fue del todo amable con un icono de otro tiempo que vino a quejarse, junto a antiguos compañeros en el plató, del desprecio que existe, entre quienes trajinan en el medio, por los veteranos. Mayra, que inauguró las emisiones de Antena 3 tanto en la radio como en la televisión, perdió comba hace unos cuantos lustros, le perdió en su momento el divismo, pero en la televisión de otro país no hubiera acabado con telarañas en el desván y con depresiones.

Invitaron a Fedra Lorente, que remedó a La Bombi; Arévalo contó un par de chistes; y una de las hermanas Hurtado se quejó con ironía y amargura, "pero qué viejos estamos todos". En una televisión con los dientes más afilados que un velociraptor, que tritura el presente con tanta ferocidad como crueldad, personajes como los del edulcorado Un, dos, tres de los 80 son pajaritos pisoteados. Es una lástima el drama personal de Mayra, a quien le deseamos que se recupere y pueda volver a ser una presencia querida, pero más tristeza da que esté girando por las cadenas para explotar su olvido.

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