El PP, otro partido dividido

La gente se pierde en estas batallitas. También ocurre que los contendientes y los padrinos cambian de bando

En cierta ocasión escribí que cada partido es como dos. Esa duplicidad ocurre en España, en Andalucía, y en Sevilla. En la humanidad, no; porque en China verbigracia no se da el caso. Hay un Partido Comunista, y la gente normal no se mete en política, y Juan Espadas les pide que viajen a Sevilla, y punto. Pero aquí todo lo que parecía sólido se vuelve gaseoso. En el PSOE hay pedristas y susanistas; en el PP hay partidarios de Casado y de Juanma; en Ciudadanos hay dos bandos desde que los fundaron; y hasta en Vox de Sevilla ya se han peleado. En cuanto a Unidas Podemos, Adelante Andalucía, o lo que sea, no son dos partidos en uno, sino cinco o seis, ya se pierde la cuenta. A la bronca del acoso y derribo a Susana en el PSOE, se añade la doméstica y sevillana del PP provincial, que tiene más enjundia de lo que parece.

La gente corriente se pierde en estas batallitas. Pues también ocurre que los contendientes y los padrinos cambian de bando. Al PP provincial se presenta Virginia Pérez para la reelección, pero en el palacio de San Telmo le han montado una candidatura alternativa con el alcalde de Carmona, Juan Ávila. Según cuentan, esta candidatura está apadrinada por Javier Arenas, que aparece en todos los festivales, aunque en teoría sigue en el desierto. Mientras que entre los que apoyan a Virginia aparece Juan Ignacio Zoido, que antaño era contrario. Arenas y Zoido iban en el mismo barco, hasta que cada cual se fue a lo suyo y cambiaron los suyos. Por cierto, ¿qué dirían en los telediarios si los disturbios de Barcelona hubieran ocurrido con Zoido en el Ministerio del Interior? Entonces le echaban las culpas a Gregorio Serrano cuando nevaba. Eran otros tiempos, sí, como dice Casado. Marlaska tiene bula; y nadie le echa las culpas cuando nieva, o cuando intentan quemar vivo a un mosso.

En estos tiempos ya nadie sabe si es de los suyos, de modo que van cambiando, a ver. Un partido sin dos candidaturas parece que es insípido, ni chicha ni limoná. En el caso del PP provincial no hay tantas diferencias ideológicas como estratégicas. La discusión viene de que pierden todas las elecciones en la provincia de Sevilla, una tras otra, y que sólo cuentan con 11 alcaldías en 106 municipios. Así que Juanma Moreno se quiere curar en salud. Busca a un alcalde como Juan Ávila, que conquistó Carmona a los comunistas, por tradición fuertes en esa bella población. A ver si la receta funciona mejor.

Cada partido es como dos. Lo malo viene cuando un club de fútbol es como dos; cuando una hermandad es como dos; cuando una caseta es como dos, etcétera…

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