Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Prorrateos

UN par de dudas. No tengo claro, tras el equitativo reparto de los cromos del Consejo General del Poder Judicial entre PSOE y PP, si, en términos generales, la política está judicializada o si es la justicia la que está politizada. Y segunda duda. Tampoco sé si yo, al decidirme a componer un comentario acerca de este vidrioso asunto, y no elegir la fatua comparecencia de ayer de Zapatero en el Congreso, estoy contribuyendo a engordar la famosa cortina de humo de Rajoy con el mismo insensato descuido con que coadyudo a mermar la capa de ozono. Para curarme en salud, una apostilla: los únicos que sacaron una ganancia de la evasiva explicación del presidente son los mismos que han contribuido en buena parte a a elevar la dimensión de la crisis, los empresarios del ladrillo. Para los demás, nada, apenas un paño de lágrimas.

Bien, retomemos la duda planteada en primer lugar. Se suele repetir con la inconsciencia con que se manejan los tópicos que la política está judicializada, es decir, que es la presión de los partidos la que ha desvirtuado el diseño constitucional para componer los órganos de gobierno de los jueces y para el propio Tribunal Constitucional. El sujeto contaminante y culpable del deterioro es la política. Pero se olvida que quienes están al frente del CGPJ y quienes ocupan las diferentes salas del Constitucional son magistrados, politizados o no pero magistrados aspirantes o en posesión a la cruz de san Raimundo de Peñafort. Y que, al margen del criterio empleado para su designación, la responsabilidad última de mantener la independencia les compete a ellos. Los llamados jueces independientes (es decir, aquellos no adscritos a un partido o movimiento y, en consecuencia, sin posibilidad de acceder a cargos orgánicos) culpan directamente a los partidos, pero olvidan a los colegas que aceptan complacidos ser carne de cuota y abrazar en cada caso con disciplina militar los criterios que corresponden a la facción ideológica que representan.

¿Son de otra naturaleza profesional los magistrados elegidos a escote para formar parte del CGPJ y del Constitucional? Los jueces y magistrados han tenido siempre la tentación de asociarse por preferencias políticas y los conservadores (mayoritarios) han defendido la aplicación de los criterios asociativos para arbitrar los repartos. Con esos precedentes es hasta consecuente que los partidos hayan tratado de acomodar las reglas del prorrateo a la representación electoral. ¿Primacía del rigor y de la independencia? Ojalá. No hay duda de que la mayoría de los jueces y magistrados son rigurosos e independientes. ¿Y las cuotas? ¡Ah! Corramos una tupida cortina de humo.

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