Cuchillo sin filo

Francisco Correal

fcorreal@diariodesevilla.es

Sánchez, 'Chef Celebrity'

Agresión Homófoba. Una patraña de Malasaña que sirvió para convocar la mesa del odio

Desayuno con diamantes y cena con Masterchef. Como uno de los concursantes tenía prisa porque al día siguiente tenía que presidir el Consejo de Ministros, las recetas de Pedro Sánchez se conocieron con antelación en el Palacio de la Moncloa. Tan claro, tan luminoso, que uno repetía la frase de Max Estrella en Luces de bohemia. "¡Está hermosa la Moncloa! ¡El último rincón francés en este páramo madrileño!".

Luces de bohemia. Por ahí empezó la cosa del primer concursante de la nueva temporada de Masterchef Celebrity, con la tabla de gimnasia de las tarifas de la luz. Su especialidad culinaria es el combate del odio. Apareció el presidente después de un reportaje de Carlos del Amor sobre una exposición de Magritte en la que nada era lo que parecía. Como el presidente del Gobierno, entrevistado en la Uno, la misma cadena que hace unos días abrió el telediario en hora de máxima audiencia con dos palabras: agresión homófoba. Todo sin contrastar. Una patraña de Malasaña que sirvió para convocar la mesa del odio. El mismo día que el odio real asentaba sus posaderas en el comienzo del juicio por la matanza de la sala Bataclan o en el vigésimo aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

La mesa de Cataluña que presidirán Pedro de Castilla y Pere de Aragón (reino del que formó parte ese territorio junto a Nápoles y las dos Sicilias) es como un ejercicio práctico de esa mesa del odio. Es allí donde se practica el odio a España, a su historia, que se manipula descaradamente; a su lengua, que se ignora y ningunea, con el esperpento de una presidenta del Parlamento catalán negándose a usar el castellano en la Diada el mismo día que los corresponsales encontraban en Nueva York testimonios en el idioma de Galdós y Clarín de supervivientes del 11-S. Aunque parezca un silogismo en bárbara, si en Cataluña se manifestaran los que no se manifiestan, otro gallo cantaría. A ellos no los representa la mesa en esta opereta de Lázaro y el rico Epulón.

Pero Pedro Sánchez quiere hacer historia. Sabiendo que "la falsa historia es el origen de la falsa política", como escribe Marcelo Gullo en Madre Patria. El Partido está con su líder. Se vio en la adhesión inquebrantable de la interparlamentaria. Es la empresa con menos fisuras de España. El PSOE debería solicitar su ingreso en la CEOE, que además rima. Una estructura con sus consejeros delegados, sus gerentes, sus gestores y su miríada de asesores. "Me llaman Legión, porque somos muchos", como se lee en los Evangelios. "Uno se acostumbra a todo", dice el narrador de Desayuno en Tiffany's en el relato de Truman Capote. Y de postre unos diamantes al pil pil.

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