Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

Sevilla en Dubái

La ambición para atraer la mayor cumbre de astronáutica demuestra el músculo de la ciudad

Sevilla compite esta semana en Dubái para convertirse en sede en 2024 del Congreso Internacional de Astronáutica, la cita empresarial, profesional y científica más importante para la industria del espacio. A muchos le sonará marciano y a otros que sigan más de cerca la información municipal se les vendrá a la cabeza irremediablemente aquel hilarante discurso pronunciado por el ex alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín en el acto de inauguración de la Avenida de la Astronomía, donde se hizo un tremendo lío con los astrónomos, los astrólogos y aquél "qué sería de nosotros sin los astronautas".

Lo cierto y serio es que la capital ya está presente en esta industria del espacio con un tejido empresarial local pujante y compuesto, según los datos de antes de la pandemia, por 86 empresas con una facturación anual de 1.800 millones de euros y más de 10.000 empleados. Y, aunque en la conciencia del sevillano está la idea de que Sevilla no tiene ninguna industria, el tercer polo aeronáutico de Europa, junto con Toulouse y Hamburgo, está en Sevilla y su área metropolitana.

También es verdad que esta candidatura, lejos de ser una ocurrencia propia del afán novelero de la ciudad, es el resultado de muchos meses de trabajo en colaboración con el sector privado y con el público. No en vano, el principal valedor de Sevilla en esta carrera y miembro de la delegación es el ex ministro Pedro Duque, conocido en el mundo por ser el primer astronauta de nacionalidad española. ¿Es eso un aval? Puede serlo, pero también lo es la propia ciudad, pues no es la primera vez que, contra todo pronóstico, arrebata un evento internacional a grandes rivales. Ocurrió en 2019 con la Cumbre Mundial del Turismo, recordada por la visita de Obama, y que aspiraban a albergar capitales como Chicago y algún emirato árabe.

Esta vez tampoco lo tiene nada fácil. En juego está un foro que atraerá hasta la ciudad sede a 6.000 delegados, con un impacto estimado de 11 millones de euros. Sevilla compite con Milán, la favorita, Sâo Paulo, Budapest y Adelaida, donde el Gobierno australiano está haciendo una millonaria apuesta y tiene su agencia espacial en esa ciudad.

La delegación sevillana está ya en Dubái defendiendo la candidatura y se enfrentará a tres reñidos exámenes. Con independencia de que consiga o no su objetivo, la iniciativa ya ha supuesto importantes pasos para promocionar el destino Sevilla en los países del Golfo Pérsico, un mercado emergente y que la capital persigue en su estrategia por captar un turismo de alto poder adquisitivo. De hecho, en la citada cumbre del WTTC entre los mercados que mostraron interés por Sevilla y sus conexiones aéreas estaba el de Emiratos Árabes Unidos e incluso se establecieron conversaciones con la aerolínea Emirates para lograr una ruta Sevilla-Dubai, un aeropuerto enormemente estratégico desde el punto de vista internacional para la conexión con Asia y Oceanía.

Con aspiraciones como ésta Sevilla demuestra su músculo como ciudad y eso es ya un logro en una capital a la que muchas veces le sobran complejos para ser más ambiciosa.

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