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Cuchillo sin filo

Francisco Correal

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Supermán y los Siete Magníficos

La película de Richard Donner es de 1978 y la pusieron en el aniversario de la Constitución

Los lunes no faltamos a la cita con el cine clásico de La 2. Como el tiempo vuela que se las pela, ya es todo un clásico el Supermán de Richard Donner, que era la película elegida. María José, mi mujer, tenía 11 años cuando se estrenó en 1978 y dice que el personaje de Lois Lane le metió el gusanillo del periodismo en las entretelas, además de Lou Grant y las tertulias de La Clave de Balbín que veía mientras sus padres daban de mano en el bar.

Como en El Padrino de Coppola, de nuevo juntos Mario Puzo, padre de la historia, y Marlon Brando, padre de Supermán, el único superviviente del planeta Krypton que aparece como cronista municipal en el Daily Planet. Supermán es de 1978, el mismo año de Los Siete Magníficos. Me refiero a los siete ponentes que redactaron la Constitución que ese mismo día cumplía 43 años de existencia.

En el cine clásico de La 1 ponían la aparición de Pedro Sánchez por las escalinatas del Congreso de los Diputados, entre los dos leones fundidos en la fábrica de Artillería de Sevilla. Él realmente se cree Supermán, aunque sus socios de Gobierno lo convierten en Lex Luthor, el malo malísimo (y muy divertido) al que interpreta Gene Hackman. Al proclamar su fe incondicional en la Constitución, el presidente del Gobierno está engañando a los socios que le mantienen en el poder, todos ellos empeñados en reformar cuando no en cargarse la Carta Magna que redactó un espectro político que iba desde Fraga Iribarne a Solé-Tura, desde un ministro de Franco al catedrático de un partido político que había sido legalizado un año antes del estreno de Supermán. O engaña a sus socios o al pueblo español. O a todos a la vez, que para eso es el nuevo Supermán curtido en las pistas del Ramiro de Maeztu.

Licor 43. El néctar de la Constitución. Una solterona que algunos quieren que sólo quede, como se decía antes, para vestir santos. Una mujer libre, hija de motines y revueltas, fruto de Cádiz y de Numancia, de Covadonga y la Ínsula Barataria. Una Carta Magna que se está quedando sin carteros. Que nació el año que España volvía a jugar un Mundial después de doce años de ausencia, cuando el hombre todavía no había puesto los pies en la Luna y el Concilio Vaticano II había puesto los pies del cielo en la Tierra.

Cuando se aprobó la Constitución, tiempos de Adolfo Suárez, yo estaba en la mili. Un verano en el que murieron dos papas, Pablo VI y Albino Luciani (Juan Pablo I), cuyo pontificado sólo duró 33 días, uno por cada año de Jesucristo. El papa Woyjtila es también del año de la Constitución. 43 años sin un Papa italiano en el Vaticano. Los que no creen en la Constitución se sientan en el Consejo de Ministros y apoyan al Gobierno en el hemiciclo. Superpedro ha revertido todas las ecuaciones de la política. Renueva su fidelidad a la Constitución "de pe a pa". ¿De Pedro a Pablo? La música era de John Williams. Quien hable con Supermán conseguirá la entrevista más importante "desde que Dios habló con Moisés", decía el director del Daily Planet. Pedro Sánchez bajaba las escaleras del Congreso con las Tablas de la Ley.

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