La esquina

josé / aguilar

Susana lee el discurso de Pepe

CONTINUIDAD con maquillaje. La que será a partir de hoy la primera mujer que preside la Junta de Andalucía, Susana Díaz, desveló en los 64 minutos de su discurso de investidura -leído con incómodo nerviosismo inicial- las claves de un proyecto político que es el mismo de Griñán, pero maquillado con suaves medidas contra la corrupción y por la transparencia. El "tiempo nuevo" anunciado era eso.

Primero, el maquillaje, que puede ser restaurador y no meramente cosmético: poder sancionador de la Cámara de Cuentas sobre los responsables públicos, fiscalización de las finanzas de los partidos, prohibición de donaciones privadas a los mismos (depende del Congreso, no de la Junta) y publicidad de las declaraciones de renta de los cónyuges de cargos públicos. Todo ello lo incluyó en un pacto nacional para la regeneración democrática que propondrá a Rajoy en cuanto la reciba, usurpando el papel que correspondería a Rubalcaba.

Por la transparencia: difusión previa del orden del día de cada reunión del Gobierno regional, publicación de los expedientes, nuevos mecanismos de participación ciudadana, evaluación de las medidas adoptadas y debates parlamentarios de política andaluza cada seis meses.

Lo demás fue una lectura de alumna aplicada de los cuatro años de Griñán (de nivel más modesto que el maestro, claro). Rechazo de los recortes y las políticas de austeridad, defensa ardorosa de la igualdad y la inclusión, apoyo a los emprendedores pero protagonismo fundamental del sector público y el consabido comité de expertos para esa reforma de la función pública de la que vengo oyendo hablar desde que Susana Díaz hizo la primera comunión, como mínimo.

A sus socios de Izquierda Unida, gracias a cuyos votos va a gobernar, les hizo unos guiños que no alcanzaron la categoría de carantoñas: en vez del banco público que propugna la coalición, un etéreo instituto de crédito para financiar proyectos empresariales; en vez del banco de tierras propiedad de la comunidad autónoma, un Observatorio de Tierra (¡otro observatorio!). Parece que es necesario observar; en vez de nuevos impuestos para hacer viables las políticas sociales, revisión fiscal para aumentar la progresividad y la equidad de los impuestos ya existentes.

Los diputados socialistas aplaudieron ritualmente. Sin entusiasmo. Talmente como el comité central del PCUS escuchando al jefe de turno. A la Jefa.

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