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Toscano y el arte de ganar

Su principal habilidad ha sido el perfecto sentido de la orientación. Comenzó felipista y termina pedrista

A Francisco Toscano ya le queda poco tiempo como alcalde de Dos Hermanas. Al cumplir 73 años, va a dejar la Alcaldía de los nazarenos, un cargo que ostenta desde 1983. Ha ganado 10 elecciones municipales con mayoría absoluta, obteniendo así el derecho a decidir durante 40 años en la Alcaldía, aunque sólo estará 38 años y pico. Recuérdese que ese tiempo es el que permaneció Francisco Franco como caudillo de España, con perdón por la comparación. Es decir, que Quico Toscano es como un régimen para Dos Hermanas, pero con una diferencia esencial: sometido al control de las urnas, en las que ha ganado por goleada, para desgracia de todos sus rivales.

Algunos sevillanos (y no son pocos) todavía creen que Dos Hermanas es un pueblo, si acaso un pueblo grande. Pero no es así. En Dos Hermanas hay 136.250 habitantes, según los datos del INE publicados en enero de 2021. Dos Hermanas ha ido a más, mientras Sevilla capital iba a menos. Durante el periodo pandémico de Juan, algunos cientos de sevillanos se convirtieron en nazarenos, y no para salir en Semana Santa, sino para cambiar de residencia. La expansión de Dos Hermanas, en las últimas cuatro décadas, es impresionante: en 1981 tenía 57.357 habitantes. Ese crecimiento hubiera sido imposible sin la multiplicación intensiva de viviendas y la migración extensiva desde la capital.

Durante el periodo que Toscano ejerce como alcalde de Dos Hermanas, en Sevilla lo han sido Manuel del Valle, Alejandro Rojas-Marcos, Soledad Becerril, Alfredo Sánchez Monteseirín, Juan Ignacio Zoido, Juan Espadas y Antonio Muñoz. En total, siete; sin contar los días de Sonia Gaya. Su principal habilidad ha sido el perfecto sentido de la orientación. Empezó como abogado laboralista en el bufete de la sevillana calle Capitán Vigueras, donde ejercía Felipe González. Comenzó felipista y termina pedrista, después de estar con Sánchez a las duras y a las maduras, y de ayudarle sin tapujos a derrocar a Susana. Entre Felipe y Pedro también estuvo con Zapatero, al que llevó al velódromo de Dos Hermanas, convertido en santuario laico del PSOE, desde aquel mitin que catapultó al éxito a ZP. Siempre se ha dedicado a lo local y provincial, incluso en la Federación de Municipios. Nunca fue ministro.

Se puede decir de Toscano que es un ganador, y que supo siempre quién iba a ganar en su partido. Es más práctico que Iván Redondo, sin tanto maquiavelismo, ni tantos cuentos. De modo directo y sencillo: a quien Quico Toscano apoyaba, las urnas se lo bendecían. Cuando se retire de la política, a muchos les parecerá mentira.

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