Fernando Díaz del Olmo

Catedrático de la US y Académico Correspondiente de la RAC

E. Vallespí, adiós al maestro del Paleolítico

Trajo a Sevilla el estudio de campo y gabinete del Paleolítico Inferior y Medio de "las graveras"

El estudio tecno-tipológico de la industria lítica de un yacimiento arqueológico es el clásico y primer objetivo de la Prehistoria, analizando la talla de la pieza, la obtención de lascas y los retoques. El segundo gran paso es conocer su edad. Ambos objetivos me los enseñó el profesor Enrique Vallespí (1929-2021) en el curso de doctorado de 1977-78: "La cronología de la industria remite a la de su nivel estratigráfico, por lo que tú Fernando, como geomorfólogo-cuaternarista, serás quien me la debas de aportar". Comencé junto a él a integrar el Paleolítico en el Cuaternario (últimos 2,6 millones de años) de las terrazas aluviales del Guadalquivir cuando sólo se sabían de algunas localizaciones arqueológicas procedentes de los trabajos de Martínez Santa Olalla, Claude Viguier y Emiliano Aguirre. Había llegado a la Universidad de Sevilla procedente de Pamplona el prehistoriador Enrique Vallespí Pérez, nieto del arqueólogo Lorenzo Pérez Temprado. Formado en la escuela moderna de Ignacio Barandiarán, entre Zaragoza y Vitoria, recogía la tradición del grupo de Aranzadi (José Miguel Barandiarán, Altuna y otros grandes maestros). Trajo a Sevilla el estudio de campo y gabinete del Paleolítico Inferior y Medio de "las graveras", para Enrique, los sedimentos aluviales con gravas que guardaban las industrias líticas talladas in situ o desplazadas del Paleolítico. Se adelantaba el profesor Vallespí a lo que ahora denominamos un archivo paleoambiental. Triunfó en la docencia universitaria. Por su mediación se incorporó la novísima asignatura para los años 80, de Paleogeografía, y sus clases de Prehistoria causaron una gran sorpresa y satisfacción entre los alumnos de la Facultad por sus métodos y contenidos. Cuando el pasado domingo día 22 de agosto, Genaro Álvarez García me llamó para comunicarme la noticia del fallecimiento de Enrique y hablé con Quique Vallespí, su hijo, se me amontonaron los recuerdos del primer impulso científico de la Prehistoria moderna en Sevilla así como tantos recorridos de campo en torno a Vallespí con los colegas y amigos de la primera hora: Genaro, José Luis Escacena, Pepe Ramos, Fernando Amores, Paco Giles, Pepe Castiñeira…, y al poco tiempo, entre los años 80 y 90, los nuevos doctorandos: Rafael Baena, José Antonio Caro, Pepe Fernández Caro, Pepe Quílez, Paco Borja… Una generación formada en el reconocimiento de la industria lítica de las terrazas fluviales del Guadalquivir, en su posición cronoestratigráfica y en una novedosa hipótesis: la continuidad de las industrias de cantos tallados del Paleolítico Inferior en los "complejos musterienses" del Paleolítico Medio. Cuarenta años más tarde, y con muchísimas cronologías realizadas, confirmo que la "tradición de la cultura de las graveras", cuya hipótesis Vallespí sostuvo y nos enseñaba con sencillez, es cierta. Descansa en paz, maestro.

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