las dos orillas

José Joaquín León

Votando en las cofradías

YA ha pasado junio, el mes de las elecciones generales en las cofradías. La democracia interna cofrade ha imitado las costumbres de la política, no sólo de España, sino incluso de otros países. En la Esperanza de Triana van a ir el próximo 9 de julio a la segunda vuelta de las elecciones. ¡Una segunda vuelta de tuerca! Triana para elegir hermano mayor de la Esperanza es como Francia para elegir presidente de la República. Si los franceses fueron a votar dos veces para elegir entre Hollande y Sarkozy, los trianeros votarán otras dos veces para elegir entre Alfonso de Julios-Campuzano y José Manuel Campos. Los trianeros tienen un censo de más de 8.000 hermanos, algo menos que los franceses. Pero ¿qué quieres? Funcionan igual a estos efectos.

En los días finales de junio, casi media Sevilla cofrade pasaba por las urnas. En Triana, nuestra rive gauche, han tenido elecciones con tres candidaturas (Esperanza), con dos (Cachorro) y con una (Estrella). Otras que han votado han sido Las Penas de San Vicente, el Buen Fin, La Paz, San Benito, La Hiniesta… Llega un momento en que ya no se sabe si un señor es hermano mayor o hermano menor, o hermano simplemente, que es lo que somos todos. Sólo se sabe que cuando un hermano mayor se presenta a la reelección (y parece raro que no lo haga) es casi imposible ganarle, a no ser que ponga todo de su parte para perder. Los aspirantes lo saben y prefieren esperar a la siguiente para montar dos o tres candidaturas, o las que hagan falta.

Esto mismo se aplica al Consejo de Hermandades y Cofradías. Se han pasado cuatro años poniendo como los trapos a Adolfo Arenas, diciendo que ganó por culpa de las hermandades de gloria y que no representa a las grandes cofradías sevillanas (entendiendo por tales a las que ya ustedes saben). Pues, llegado el momento, nadie osó presentarle una candidatura alternativa para perder. Rafael Medina, que ya lo tenía casi todo organizado, dijo al final que nones, pues se lo veía venir. Y así Arenas ha podido mantener impoluta su fama de ser el único Arenas que no sólo gana elecciones, sino que además gobierna, que es para lo que sirve ganar elecciones (pues si después de ganarlas te vas a otro sitio, es que no han servido para lo que debían servir). Arenas tiene cuatro años por delante para que lo sigan poniendo a parir, el sino de los Arenas.

Dicen los cenizos que esto pasa porque en Sevilla hay mucha gente aburrida, que se distrae con las cofradías. Y otros que buscan notoriedad, considerando por tal ser hermano mayor. Sea lo que sea, las cofradías necesitan juntas de gobierno. Y siempre será mejor elegirlas por sus hermanos votantes, que poner comisarios a dedo desde un Palacio, como reclaman algunos.

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