La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

En el adiós a Tomás, un muy buen amigo

Había trazado su universo en El Manijero, pero fue un ciudadano del mundo que se movió en las más altas instancias y en sus baladas flamencas te miraba fijamente y metía tu nombre por las entretelas de la letra. Tomás Azpiazu, orondo y buenísima persona, era la estrella principal en el elenco de Lele Colunga en el Rocío y en la Feria, en la fiesta y en la amistad. Su parecido con el gran tenor de Módena propició el apodo de Pavarotti que le acompañó en las maduras y en las muy duras de un ocaso que el cáncer precipitó como con prisas. Su corazón latía a tono con su corpulencia, de ahí que su presencia en los festejos benéficos se diese por segura. Lo mismo era requerido por Khashoggi que por Jean Marie Rossi a petición de Carmen, su mujer. Se mataba por la fe baratillera y no partía peras con quien osara cuestionar al Betis. Descanse en paz un buen amigo.

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