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la tribuna económica

Gumersindo / Ruiz /

Más allá del estrés

EN general, los resultados de las pruebas realizadas a las entidades financieras españolas han delimitado la cuestión de la solvencia de las mismas, aun en condiciones dificultosas. Y, desde luego, son una satisfacción para los andaluces por el éxito de nuestra entidad, ratificando una fortaleza mantenida a lo largo de la crisis. Pero a partir de ahora es preciso seguir insistiendo en las debilidades de nuestro entorno económico, que a la larga van a determinar la salud de nuestro sistema financiero.

La consultora que ha realizado las pruebas explica cómo deben interpretarse estos resultados, y dice que estas proyecciones a tres años hay que tomarlas con precaución, pues la economía española está sujeta a graves incertidumbres. En primer lugar, la crisis inmobiliaria y la caída de los precios, sin que se sepa qué papel va a jugar la sociedad pública que va a gestionar activos inmobiliarios dañados, y cuál será su impacto en el mercado y por tanto en los activos inmobiliarios de las entidades sin problemas. En segundo lugar, el paro y sus consecuencias sobre la morosidad y la demanda de crédito, que son dos variables claves para determinar provisiones e ingresos de las entidades financieras. Un tercer punto es la débil demanda de consumo y el retraimiento de las decisiones de inversión, que afectan también a las entidades financieras. Y, por último, el déficit público en una espiral de caída de ingresos, que repercute en la financiación de la economía, en la calificación crediticia del Estado español y de sus autonomías, y en la de sus entidades financieras, dificultando y encareciendo la captación de recursos financieros.

Un trabajo reciente del Banco de España muestra que la financiación bancaria se ha mantenido relativamente estable en España, teniendo en cuenta que la aparente reducción o huida, que tanto se ha aireado, se ha debido a ajustes contables y amortizaciones de los depósitos de sociedades, de los fondos de titulización y cédulas hipotecarias, cesiones temporales, y de las entidades a través de las cuales se emitían antes las participaciones preferentes, y que tienen en conjunto un saldo de unos 488.000 millones de euros. El descenso atribuible a las posiciones de familias y empresas, con los cambios de depósitos por otros productos, ha sido sólo de un 3,4% de año a año. Pero, claro está, la disponibilidad de financiación estable para las entidades españolas depende de la capacidad de familias y empresas para generar renta y riqueza.

De la misma manera, la Encuesta sobre préstamos bancarios revela que el impacto de las nuevas exigencias de capital y liquidez no se ha trasladado a un endurecimiento en las condiciones del crédito, aunque la mayor dificultad de financiación sí afecta a las concesiones de préstamos a vivienda. Pero sobre todo, de la Encuesta surge que hay un retraimiento de las peticiones de préstamos por la incertidumbre económica. Así, pues, tanto desde el pasivo como del activo bancario nuestras entidades siguen dependiendo de sí mismas para sus estrategias de gestión, pero también de manera muy significativa de la evolución de nuestro entorno y de la política económica del Gobierno.

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