Visto y oído

Antonio / Sempere

Lo amable

LO amable no vende. Las mañanas de La 1 se pasan de amables. Lo que quiere decir que ese nuevo programa de la pública no tiene nada que hacer, desde el punto de vista competitivo, contra las ofertas de las cadenas privadas. Las últimas mañanas presentadas por Concha García Campoy en su programa de Cuatro eran cualquier cosa menos amables. Trataban de serlo. En las formas. Pero no en los contenidos. Y es que al principio, cuando todo era amabilidad, aquello se quedaba en cosa de unos pocos. A medida que la productora decidió hurgar en temas más espinosos, la audiencia subió. Un asunto tan escasamente amable como el caso Marta del Castillo reportó a las mañanas de Concha García Campoy material para llenar, más bien para rellenar, media hora diaria de programa.

Mariló Montero, paradigma de la amabilidad y la sonrisa Profidén, deambula por todos los rincones del amplio plató de Las mañanas de la 1 derrochando optimismo. Con el doctor Luis Gutiérrez y sus colegas. Con los que están pegados a los aparatos de gimnasia. Con la psicóloga de cabecera y, cómo no, con Javier Capitán, que es el encargado de poner la chispa. Pero sin Belén Esteban ni María José Campanario.

Y claro, tanta amabilidad abruma. En cuanto las cadenas de la competencia entren a saco con sus propuestas se va a notar. Las otras comunicadores también van a ir de amables, faltaría más. Pero en los contenidos de sus programas no ocultarán sus Campanarios. Las mañanas de La 1 retratan un mundo tan ideal como el de España es (La 2, 2005), pero con más medios. Y la audiencia quiere más mordiente.

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