Sevilla ha querido vivir durante los últimos meses como si el Covid hubiera quedado atrás pero, como van señalando todos los días los datos de contagio, todavía es una amenaza que tenemos delante y minusvalorarla sería un error grave. Por eso ha estado acertado y oportuno el arzobispo José Ángel Saiz Meneses al explicar la negativa de Consejo Episcopal a la salida de procesiones extraordinarias por el final del Covid: la pandemia no ha acabado y hasta que la OMS no lo diga no es el momento de sacar imágenes sagradas a la calle. Y la OMS, nos tememos, tardará en decirlo.

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