Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

Otro año nuevo viejo

Otra vez las familias comprarán lo mismo y se harán los mismos regalos y comerán y beberán lo mismo

Pasará todo esto y volverá a repetirse otro año con otro número y la mayoría de la gente hará lo mismo otra vez y las familias harán lo mismo otra vez y comprarán lo mismo otra vez y se harán los mismos regalos otra vez y comerán y beberán lo mismo otra vez y volverán a vestir ropas muy parecidas a las del año anterior porque estos días precisan de una indumentaria propia y así ocurrirá de nuevo dentro de un año cuando se empiece a escribir en los periódicos que no hayan desaparecido la cifra 2020 en los días previos a la llegada del año 2020 que serán como las vísperas de este 2019 que está a punto de estrenarse y que apenas se diferencia de aquellos días en los que estábamos a punto de entrar en el año 2018 contando otra vez como hicimos entonces que las calles del centro están abarrotadas como si eso fuera una noticia que hay que contarle a la gente cuando la gente ya se está dando cuenta y no le hace falta que nadie se lo cuente de que está abarrotando las calles más comerciales del centro por las que apenas se puede dar un paso sin chocar o tropezar con alguien porque va a las tiendas a comprar algo muy parecido a lo que ya fue comprado en las vísperas de 2018 en los últimos días de 2017 paseando o a toda velocidad antes de que cierren las tiendas por la noche bajo el alumbrado de navidad que también como en 2015 2016 2017 y 2018 es carne de información porque constituye un asunto noticioso que hay que difundir y es un tema para escribir sobre él y una cuestión sobre la que discutir con la vehemencia de un debate político porque a unos les parece bonita y a otros cutre según haya sabido el Ayuntamiento invertir o no en bombillas y guirnaldas para iluminar como corresponde en estas fechas tan familiares las calles del centro abarrotadas por las familias que van a ver los espectáculos navideños que también pueden ser bonitos o cutres que ese mismo Ayuntamiento dispone para las familias en estas fiestas tan familiares en las que se celebran reuniones familiares en las que cada año que pasa hay menos familiares directos y más familiares impuestos o de rebote porque estos días aúnan una puta habilidad para recordarnos que hubo gente cuya desaparición jamás pudimos ni quisimos imaginar y una jodida capacidad para agregar a gente cuya existencia jamás pudimos ni quisimos imaginar y que reaparece machaconamente en estas fiestas tan familiares atribuyéndose una falsa familiaridad y así otro año viejo y otro año nuevo que se hará viejo y nosotros con él muy familiarmente como otros tantos que lo fueron con anterioridad y así siempre hasta que un año cualquiera nosotros mismos también desaparezcamos y dejemos de estar en estas fiestas tan familiares y nuestra ausencia se debata entre un olvido atroz o una huella imborrable.

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