Azul Klein

Charo Ramos

chramos@grupojoly.com

Una biblioteca pública

Muchos lectores encontraron su primer ejemplar de la novela 'Conversación en La Catedral' en una biblioteca

Como el de muchos universitarios venidos de otras provincias, uno de mis principales destinos en Sevilla cuando me instalé aquí en 1989 era la biblioteca pública de la calle Alfonso XII, que lleva 20 años cerrada y abandonada. El edificio colinda con el Palacio de Monsalves y estaba previsto que acogiera dependencias de la ampliación del Museo de Bellas Artes pero las rehabilitaciones de ambos espacios siguen paralizadas por falta, se aduce, de compromiso económico del Gobierno central.

Desde que en 1999 fue sustituida por la biblioteca Infanta Elena junto al parque de María Luisa el centro perdió un espacio público esencial, una carencia que no ha conseguido paliar la Biblioteca Felipe González, siempre en la picota por su falta de personal o de dotación. Como reivindicó la semana pasada el Día de las Bibliotecas, pocos espacios son más importantes que ellas como lugares de encuentro con la cultura de las personas de todas las edades y condición socioeconómica. Borges imaginaba que el paraíso sería algún tipo de biblioteca y el infierno, diremos aquí, podría parecerse a la puerta desmantelada y sucia del número 19 de la calle Alfonso XII. La paralización de la ampliación del Bellas Artes resulta más enojosa y grave si se piensa no sólo en las carencias que afectan al museo y a sus posibilidades de desarrollo, sino también en aquella biblioteca que, durante 27 años, de 1972 a 1999, ofreció servicios de préstamo y salas de estudio.

La semana que viene Sevilla acoge el XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, organizado por la RAE y cuyo ambicioso programa incluye, además de actividades de carácter interno reservadas a los académicos, una parte cultural abierta a todos los ciudadanos. Las academias quieren fortalecer desde Sevilla sus lazos con la sociedad y por las citas previstas pasarán personalidades tan relevantes como el Nobel Mario Vargas Llosa y la Premio Cervantes Ida Vitale. Será un foro histórico, como ha avanzado el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, y se volverá a poner a prueba la capacidad de Sevilla como sede de grandes eventos culturales tras un intenso fin de semana previo en que acogerá por vez primera la gala de los premios MTV.

Vargas Llosa reflexionará acerca de los cincuenta años de Conversación en La Catedral, uno de los libros que han marcado a varias generaciones lectoras y animado vocaciones periodísticas y literarias por todo el mundo. Muchos jóvenes y adultos leyeron por primera vez un ejemplar de esa novela gracias a las bibliotecas públicas. Mimar su dotación, evitar que sus anaqueles enmudezcan y que se cierren sus puertas, contratar personal para que puedan abrir cuando más se las necesita, me parece el mejor legado que el congreso de la RAE puede dejar en la ciudad.

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