La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Que la calor nos coja confesados

Terroríficas previsiones meteorológicas según los augurios, malísimos augurios por cierto. El verano venía transcurriendo bondadoso, disparándose los mercurios sólo ocasionalmente, sin sostenibilidad en sus alzas. Noches plácidas de ventanas abiertas como simple recurso contra la calor, una maravilla, señor. Pero ya esta noche se preveía como a la antigua usanza, aquello del riego a la cama cuando el hitachi ni siquiera estaba en el banco de pruebas. Ya, y hasta que la ola amaine, el hitachi será nuestro inseparable compañero para que la vida sea vida. Pero como cuando llegan los males no suelen hacerlo en solitario, la ayuda del artilugio maravilloso nos costará un ojo de la cara, o los dos, por culpa del precio de la luz. Otra ventaja de las muchas y variadas que nos depara el mandarinato que estamos padeciendo y así hasta que se reabran las urnas. Qué cruz.

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