La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Que el calor podría con el bicho, jajajá

Otra vez estamos con más miedo que un conejo, sobre todo cuando siente la cercanía del hurón, acechante en la boca de la madriguera. El rebrote del coronavirus en Los Remedios nos ha puesto el ánimo a media asta y la guardia a la altura de los ojos. Otra reclusión domiciliaria nos llevaría a un estado anímico bajo mínimos y a una situación económica insostenible. Paralelamente, el espectáculo de la clase política, que no se pone de acuerdo ni en situaciones tan límites como ésta. Y, claro, todo esto contribuye a que el contribuyente se ponga de los nervios y la nómina de psicólogos se antoje insuficiente ante la desorbitada lista de clientes. Las reuniones familiares pierden predicamento, la gente ya no sabe por dónde tirar, el bichito cabrón acecha y uno recuerda que los presuntos expertos aseguraban que la calor podría con el cabroncete. ¿Más calor hace falta?

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