Las dos orillas

josé Joaquín / león

El 'catecismo' del CIS

LAS encuestas del CIS parecen el catecismo de los sondeos electorales. Tienen una influencia manifiesta en los procesos de cocinado del Masterchef electoral, al utilizar unas muestras que son como cuatro o cinco veces más amplias que las de otras empresas demoscópicas. De modo que, si lo dice el CIS, eso va a misa laica. Con el último sondeo electoral del CIS, ha pasado lo mismo que con el anterior a las elecciones del 20-D. Se ha tomado como un dogma de fe. Es el vaticinio de los profetas que preparan los caminos.

Sin embargo, la encuesta del CIS publicada en noviembre de 2015, antes de empezar la campaña del 20-D, fue un petardazo de padre y muy señor mío, si se compara con los resultados de las elecciones. Por supuesto, es una afirmación gratuita por mi parte. Cuando los sondeos se apartan mucho de la realidad posterior, siempre se dice que una encuesta es una radiografía de un momento, pero no del resultado final, que puede cambiar por la campaña y por otros factores. Por el contrario, cuando se cumplen los resultados vaticinados, no se dice nada de eso, ni nadie piensa que hayan acertado por casualidad.

Si comparamos los datos de la encuesta del CIS de noviembre de 2015 con los resultados del 20-D, veremos que sólo coinciden los del PP. Parece que Rajoy y los suyos son demasiado previsibles. El CIS les concedía entre 120 y 128 diputados, y se quedaron en 123. Con el PSOE de Pedro Sánchez se puede decir que acertaron, ya que se cumplió la menos fatalista de sus previsiones. Le concedían entre 77 y 89 escaños, y obtuvo 90. Se notó que el CIS tiene bien estudiado el bipartidismo.

Por el contrario, con los partidos emergentes ni siquiera se aproximaron. La desaplicación se atribuyó a la estupenda campaña electoral protagonizada por Pablo Iglesias y a la desastrosa de Albert Rivera. Pero lo cierto es que antes de empezar, el CIS le concedió a Ciudadanos entre 63 y 66 escaños (se quedó sólo en 40) y a Podemos con sus mareas y afines lo situaban entre 45 y 49 escaños (consiguió algunos más: 69). Como verán, la suma de PP y Ciudadanos les daba entonces un mínimo de 183 escaños, que es mayoría absoluta. Y ahí estamos, para votar otra vez.

Se supone que para el 26-J habrán aprendido: los que hacen campañas y los que hacen encuestas. Pero creer en estos sondeos como dogmas de fe suele dar lugar a pintorescas sorpresas. Puede que incluso a sorpresos, o a sorpassos, como se dice ahora.

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