La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Los católicos, discriminados

¿Sólo protege la ley a determinados colectivos, despreciándose la dignidad y libertad de los creyentes?

Escándalo porque han retirado una cosa de la feria Arco. Ha sido una torpeza porque le ha dado al "artista" -permítaseme hoy el uso generoso de comillas- lo que buscaba: notoriedad y venta inmediata de la cosa. Las palabras más duras se han usado para condenar este "atentado" contra el "arte" y la libertad. Puede valer. Lo que me asombra es la flexibilidad con la que se interpreta en este país la libertad de expresión según de quién se trate y a quién se ofenda.

Un periodista ha sido condenado por delito de odio a seis meses de cárcel por relacionar homosexualidad y pederastia en un vídeo subido a YouTube. Según la Audiencia Provincial madrileña, "la dosis de menosprecio y descrédito que encierran esas palabras es sencillamente brutal, intolerable para una sociedad basada en el respeto a la dignidad y libertad de las personas". De acuerdo. Lo que no comprendo es que se considerara libertad de expresión que en la entrega de los premios Ciudad de Barcelona la "poetisa" Dolors Miquel soltara perlas como "Madre nuestra que estás en celo, sea santificado vuestro coño". Lo que no comprendo es que se considerara libertad de expresión que en Sevilla la llamada "Hermandad del Coño Insumiso" organizara una procesión blasfema en la que unas mujeres vestidas de nazarenas portaban en unas andas un coño gigante mientras gritaban, junto a numerosos y graves insultos a los creyentes y sus creencias, "hay que quemar la Conferencia Episcopal"; y que la jueza que entendió del caso lo archivara argumentando que "no creer en los dogmas de una religión y manifestarlo públicamente entra dentro de la libertad de expresión". Haga usted una carrera y unas oposiciones para después confundir la manifestación pública de la increencia con el menosprecio, el odio y la incitación a la violencia. Lo que no comprendo es que se considere libertad de expresión que en el pregón del Carnaval de Santiago de Compostela el "actor" Carlos Santiago dirigiera los peores insultos al apóstol y a la Virgen del Pilar, relacionándolos con prácticas sexuales.

¿Estas palabras y acciones no incurren en esa "dosis de menosprecio y descrédito sencillamente brutal, intolerable para una sociedad basada en el respeto a la dignidad y libertad de las personas" por la que se ha condenado al periodista? ¿Sólo protege la ley a determinados colectivos, despreciándose la dignidad y libertad, por ejemplo, de los creyentes?

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