Desde mi córner

Luis Carlos Peris

De una celebración muy rica en contenido

LARGA velada la de antier para conmemorar el centenario de la Federación Andaluza de Fútbol; mejor dicho, la Real Federación Andaluza de Fútbol, pero es que cuando andábamos en la tarea del día a día, aún no era monárquica. Lo del viernes en Fibes fue un acto para la nostalgia y también para el reconocimiento de cómo se llena de contenido la gestión de una institución que no se conforma con las competencias correspondientes.

La gala del centenario federativo tuvo mucho de recuerdo y de constatación de un presente que Eduardo Herrera ha convertido en provechoso. Aunque las regionales no son lo que eran desde que el fútbol profesional se independizó, la longevidad en el cargo de Herrera ha propiciado que la centenaria institución haya expandido sus brazos mucho más allá de las fronteras para hacer proselitismo y para luchar contra el ominoso mercado de niños que pueden ser futbolistas.

Los niños no se venden es un eslogan que Eduardo esgrime como banderín de enganche para una lucha que está pidiendo a gritos la colaboración de todos los legisladores que en el mundo son. Pero junto a este movimiento reivindicativo, la gala tuvo su carga nostálgica a la vez que contó con momentos en que parecía retrato psicológico del fútbol español. Así como se recordaba a figuras como Acedo Castilla o Adolfo Cuéllar, la imagen fidedigna de cómo están las cosas.

Y así podía comprobarse cómo el muy homenajeado Ángel Villar sigue yendo por una senda distinta a la que hollan el secretario de Estado para el Deporte y el presidente de la Liga. Pero es que viendo cómo ni siquiera la diplomacia disfraza las posiciones, bueno sería que alguna vez fumen los tres la pipa de la paz para que las cosas sean como deben ser. Fue una convivencia larga, muy larga, pero de una intensidad indudable y con un contenido indiscutible.

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