La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Del chupinazo a un continuo "pobre de mí"

Otra muesca en la canana de las fiestas perdidas por culpa del bichito cabrón y en este caso se trata de la celebración más populosa de cuantas conforman el calendario lúdico, Mañana, víspera de San Fermín, se hubiera dado la orden de salida para la mayor explosión de vida que pueda darse. En la austera Pamplona, en ese mediodía se descorchaba el envase de los sentidos para dar suelta a un incontenible champán de desmesura difícilmente refrenable. El chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento era como el cañonazo aquél que el Aurora lanzó desde el Neva para el asalto al Palacio de Invierno pero en modo incruento. Mañana, por segundo año consecutivo, el chupinazo no tendrá efecto y la gran fiesta que Ernest Hemingway propagó al orbe será un continuo "pobre de mí" a la espera de que este suplicio pare alguna vez y a ver si el año que viene reaparece.

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