PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Tan claro como Rubén Sánchez

SE despejan las terminales de los aeropuertos, pero los efectos colaterales del sabotaje a la navegación aérea van a perdurar mucho tiempo. Las asociaciones de hoteles, de restaurantes y de agencias de viajes de Sevilla, igual que han hecho sus colegas gallegos y baleares, también deberían unirse para interponer demandas por daños y perjuicios contra la Unión Sindical de Controladores Aéreos, cuyos portavoces se han escondido patéticamente para emerger sólo a través de Facebook y Twitter. Abogados jóvenes o historiados en busca de litigios señeros, ahí tenéis una oportunidad de luciros en el ruedo ibérico.

En esta emergencia nacional, Rubalcaba ha reforzado su imagen como hombre fuerte del Gobierno y su portavoz en vela para dar sensación de autoridad. González Pons y Zarrías, cuando el conflicto aún no se había enderezado, protagonizaron lamentables tomas de postura como portavoces del PP y del PSOE, dando la impresión de que la función básica de los partidos es ser carroñeros y no dar soluciones. Y tampoco desintoxican sus mentes con el sano ejercicio de la autocrítica. La población sí tiene de estos follones buena memoria histórica y sabe que a este chantaje se ha llegado por errores y falta de autoridad de todos los gobiernos de UCD, PSOE y PP.

Y si se preguntan ustedes quién ha sido el portavoz de los ciudadanos, descarten a tantos representantes de la soberanía nacional y a tantas autoridades que parecen sobrar cuando ocurren estas crisis. Desde el presidente del Congreso al Defensor del Pueblo, la ministra de Consumo o el Consejero de Turismo y Comercio. Una vez más, cuando el tuya mía entre la empresa estatal que gestiona los aeropuertos y las compañías aéreas no resuelve con protocolos diáfanos qué solución y compensación se da a sus clientes en estos embrollos masivos, y, para ahorrarse sobrecostes, desamparan a tantos en la presunta tierra de nadie del limbo aeroportuario, con el artero fin de que se lo paguen las personas menos informadas o más resignadas, la única voz que en España explica con claridad a los afectados qué deben hacer es la del sevillano Rubén Sánchez, portavoz de la organización de consumidores Facua.

Hace bien Facua, desde Sevilla, en crear una plataforma nacional de afectados por las injustificadas cancelaciones. Y desde aquí propongo a su buen equipo de gestión, así como al conjunto de las fuerzas políticas y organizaciones sociales, consensuar algo tan sencillo como regular la obligación de que en los mostradores de facturación, y en los revisteros traseros de los asientos en los aviones, estén todos los días del año unas hojas explicativas de lo que debe hacerse y reclamarse en los diversos y bien conocidos supuestos de bloqueo aéreo (inclemencias metereológicas, huelgas declaradas, huelgas encubiertas, sabotajes, atentados, etcétera). A qué se tiene derecho en cada caso, o no (reembolsos, pernoctaciones, gastos de intendencia, etcétera).

Esto debería ser tan consustancial al viaje como la explicación, por parte de las azafatas, del uso de las mascarillas y los chalecos salvavidas. Hágase. Zanjemos de una vez el Apáñatelas como puedas.

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