En tránsito

Otra desamortización

Se va a repetir el gran pelotazo de la desamortización de 1836, por el cual los ricos de siempre se hicieron mucho más ricos

Conocemos tan mal la historia de España que estoy seguro de que muchos estudiantes de Historia apenas conocen la palabra "desamortización". Quizá les suene a enfermedad vascular, o a producto financiero ideado por los magos de las finanzas, o a un extraño grupo de rock latino de los 80 ("los desamortizadores del ritmo"). Pero la desamortización es uno de los episodios sociales más importantes de nuestra historia. De hecho, fue el fenómeno que marcó el paso del Antiguo Régimen a la modernidad (o más bien a la relativa modernidad que pudo alcanzar España a comienzos del siglo XIX). En su día -1836- fue el equivalente del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que ha propuesto Pedro Sánchez para relanzar la economía post-Covid. Y la desamortización también la llevaron a cabo políticos progresistas: el gaditano Álvarez Mendizábal, sobre todo. El objetivo era crear una nueva clase media que sustituyera a la antigua aristocracia latifundista. ¿Cómo? Vendiendo a bajo precio los bienes de la Iglesia y las antiguas propiedades comunales para que los pequeños agricultores y los menestrales y las capas medias pudieran adquirir tierras y aumentar sus ingresos.

El objetivo de la desamortización era claro: crear una nueva clase media que pudiera encarnar los valores ideológicos del liberalismo. Pero el resultado fue un fracaso: las ventas se hicieron de forma opaca, las subastas se amañaron o se concedieron a base de sobornos, y al final los que se quedaron con esos terrenos fueron los mismos latifundistas. Eso fue todo. No hubo nueva clase media, sino un apaño mal hecho que prolongó la existencia de la vieja aristocracia y que creó un nuevo caciquismo económico que en cierta forma ha durado hasta hoy.

¿Y a qué viene todo esto? Pues a que el reparto de los 140.000 millones de euros de fondos europeos va a hacerse sin un organismo independiente que lo supervise y que nos permita saber quién y cómo y por qué se va a beneficiar de esos fondos. Es decir, que todo parece dispuesto para que se repita el gran pelotazo de la desamortización de 1836, por el cual unos pocos conseguidores y los ricos de siempre se hicieron mucho más ricos de lo que ya eran. Parece el mismo timo, sólo que ahora se llevará a cabo con bellas excusas como la "resiliencia", la "diversidad" y la "sostenibilidad". Y encima aplaudiremos.

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