La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Qué hambre tendría el angelito

Fue antier cuando di cuenta de mi primera ración de caracoles de la temporada. También vi cómo en una cadena de televisión se exponían los encantos de esa corriente gastronómica por la que el insecto se convierte en manjar. Servidor de Dios y de usted, dilecto cliente, no echó la primera papilla de milagro viendo cómo el gusano se convierte en delicado manjar y el grillo frito en un estupendo segundo plato. Las cosas que hay que ver, pero en eso no cae uno a la hora de la verdad, que es cuando te ponen por delante un plato de caracoles o de exquisitas cabrillas. Está tan buena una ración de cabrillas sentado al raso en estas noches de verano adelantado... Ahora bien, ¿por qué sí el gasterópodo y no el insecto?, me pregunto. Pues lo cierto es que no sé la razón ni el porqué, pero, eso sí, hay que ver el hambre que arrastraría el primer homínido que se comió un caracol.

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