la tribuna económica

Rogelio / Velasco

El lento camino hacia la sostenibilidad

SIENDO imprescindible que el sector público español pueda financiarse en los mercados a tipos que no autoalimenten la deuda, para evitar el colapso de toda la economía, lo es también que el sector privado pueda tener acceso a la financiación privada para que el consumo y la inversión no sufran una caída aún mayor. Sin embargo, para que la vuelta al crecimiento sea sostenible y no genere un volumen de deuda pública y privada impagable en el futuro a medio plazo, el acceso al crédito privado ha de ir en paralelo a una reducción de la deuda en relación con la renta disponible, en el caso de las familias, y con los beneficios antes de intereses, amortizaciones e impuestos, en el de las empresas.

Las familias españolas se están desendeudando de manera casi ininterrumpida desde el año 2010, aunque a un ritmo muy lento, que sólo ha ganado fuerza desde los últimos meses del pasado año. Aún así, la situación recesiva que volvemos a sufrir está dificultando notablemente una reducción continuada y significativa de las deudas familiares.

Los últimos datos disponibles al mes de junio suministrados por el Banco de España, muestran que, efectivamente, la reducción de la deuda viva de las familias en relación con el PIB se ha intensificado durante el primer semestre del año en relación con el mismo periodo del pasado. Sin embargo, la reducción del PIB derivada de la recesión ha provocado que en el segundo trimestre que acabó en junio, la deuda vuelva a crecer, poniendo de manifiesto las enormes dificultades de desapalancamiento en un entorno recesivo.

Situada actualmente en un nivel próximo al 50% de la renta disponible, las familias españolas se encuentran el doble de endeudadas que las francesas e italianas, y aproximadamente una tercera parte más que las alemanas. Aunque no existe una relación inequívoca entre ambas variables que indique la sostenibilidad del volumen de deuda familiar, la comparación con países del entorno nos permiten obtener una idea del orden de magnitud. Al ritmo actual, tardaremos más de 10 años en igualarnos con esos países de referencia.

Las contradicciones entre reducción del gasto público, disminución del endeudamiento familiar, necesidad de acceso al crédito y nivel de actividad de la economía ponen de manifiesto, nuevamente, que la vía imprescindible para atravesar la crisis sin que se produzca un colapso de la actividad, es el del aumento de las exportaciones al resto del mundo.

Resulta impresionante que, desde el inicio de la crisis, España haya conseguido reducir en un 70% la pérdida de competitividad de los años de bonanza. Es cierto que la propia crisis está generando una contracción de las importaciones. Pero también lo es que, junto a Alemania, es el país europeo que mejor comportamiento está mostrando en los mercados de exportación. Este año acabaremos con un virtual equilibrio en la balanza corriente y la aportación del sector exterior al crecimiento en la actualidad se encuentra en el 2,8 %.

Esta extraordinaria evolución debe conducir a no escatimar esfuerzos, públicos y privados, para que el gran comportamiento exportador continúe impulsando la actividad económica.

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