Consejos Dónde aparcar cerca del Circo del Sol en Sevilla

¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Por locos

Sevilla cuenta ya con el árbol de Navidad "más grande de Europa", todo un logro de la administración Espadas

Albricias, Sevilla cuenta ya con el árbol de navidad más grande de Europa, con 40 metros de altura y 14 de diámetro. Todo un logro de la administración Espadas, que se convierte así en digna representante de una ciudad que, como bien reza en la lápida de la Puerta de Jerez, fue edificada por Hércules, amurallada por Julio César y ganada por San Fernando, nada más y nada menos. Como presente por su despedida de la Alcaldía, don Juan nos deja en la Plaza de San Francisco este gran cucurucho de luces invertido que será el orgullo de las generaciones venideras; y se coloca a la altura de aquel Cabildo Catedralicio que fizo un templo por el que, aún hoy, los toman por locos; o de los trazadores de aquel túmulo que se erigió por la muerte de Felipe II que hizo a Cervantes coger la pluma para escribir su muy citado soneto con estrambote. Ya saben: "Voto a Dios que me espanta esta grandeza/ y que diera un doblón por describilla;/ porque ¿a quién no sorprende y maravilla/ esta máquina insigne, esta riqueza?", etcétera. Nosotros también daríamos hoy un euro, al menos, porque las musas nos dictasen aladas palabras con las que pregonar este gran tótem equinoccial que ha conseguido empequeñecer el famoso mapping de Juan Ignacio Zoido, el verdadero fundador de la navidad moderna sevillana, con sus camellos en la Alameda y sus espectáculos lumínicos.

Espadas, un alcalde que siempre presumió de discreto, se despide con una machada navideña, al estilo del alcalde de Vigo y, de paso, sigue la tradición barroca e hispalense de las arquitecturas efímeras, reducida hoy al Corpus y la portada de la Feria. Este abeto de latón y leds -no se olvide, el "más grande de Europa"- será un atractivo turístico más de la ciudad, junto a la Giralda, el Cañabota o la exposición de Valdés Leal. El sapiens siempre ha tenido una apetencia universal por figurar en el Libro Guinness, y el árbol de Espadas puede ser el hecho diferencial de la Sevilla navideña, la ultima ratio para convencer a los turistas de que dejen aquí sus dineros y coronavirus.

Todo un acierto lo del árbol. Es más, invitaríamos al Ayuntamiento a que no lo desmontase tras las fiestas y lo dejase todo el año, como faro que oriente y consuele a los caminantes nocturnos en su tortuoso retornar al hogar. Al fin y al cabo ¿no tenemos ya Semana Santa todo el año? ¿Por qué la Navidad tiene que ser menos? Sánchez Monteseirín y Zoido nos dejaron la Torre Pelli para que la gocen las generaciones venideras y Espadas tiene derecho a dejar su huella. Sería una bonita manera de que nuestros biznietos nos tomen por locos.

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