El pinsapar

Más lotería

Enero va a tener cacaruca. Siempre el temor de las UCI llenas, la gente sufriendo y el 'overbooking' de las funerarias

No siempre ocurre como en la letra flamenca de la suerte -"Metí en la Lotería / y me tocó tu persona / que era lo que yo quería"-, que es esquiva, correosa e inasible. El lunes por ejemplo se quedaron unos miles sin vacunarse porque un fallo leve en la logística no trajo las dosis que se esperaban. Dicho así parece, no sé, dime tú. Ya hoy se seguirá con el plan de vacunaciones. Personas de riesgo y sanitarios recibirán su vacuna que los inmunizarán, pero deberán seguir con las mascarillas porque no enferman, pero pueden transmitir la enfermedad. Los conceptos elementales de epidemiología los estamos aprendiendo y asumiendo; los de virología son más complicados, más bioquímicos, y eso cuesta, no me digas que no; lo que definitivamente no queremos interiorizar, que es el modo de aprendizaje operativo, son los consejos que nos dan médicos y sanitarios en general. Por eso hay quienes fuman en las terrazas y te meten su humo en la garganta, su humo que puede llevar la dosis mórbida de virus de a saber qué cepa. O la otra, la peor. Y si les dices algo es como, no sé, qué fastidioso eres, si no te gusta fumar, no fumes tú. ¿Intolerante? Esto va por aerosoles, usted, vahído chungo. Pues ni por eso se ponen mascarillas ni se separan lo establecido en algunas calles de copas, en algunas movidas nocturnas, en la nueva modalidad de reuniones privadas de muchos que aborda la Policía. Ya puedan amonestar los responsables de los gobiernos, recuerda las lágrimas de la canciller alemana, dama de hierro de centro Europa, o el enfado de alcaldes y altos dignatarios de otros países. Para poco sirve. Juegan a la Lotería, con la salud propia y ajena. Que como sabemos es lo que viene después de pedrea, si tampoco nos toca. La tercera prioridad del sorteo es el juego más jugado, el número más adquirido. Por eso ya nos anuncian que enero va a tener cacaruca. Siempre el temor de las UCI llenas, la gente sufriendo y el overbooking de las funerarias. El fallo de logística, por leve que haya sido, nos habla de la delicada cadena de acciones que se necesitan para llegar con bien al verano en medio de la devastación de la economía, el incremento del paro, el cierre de comercios y las cuatro plagas que vienen si no conseguimos esa añorada inmunidad de rebaño. Más lotería, sí, pero hagamos lo conveniente para que resulte lo necesario, ¿no? O sea, que no falle la logística, ni la tonada vallejiana. Que lleguen las suficientes dosis prono para dar a la caza alcance. El que no juega, gana, recordad.

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