Como si no hubiera un mañana

El despilfarro, el cortoplacismo y el egoísmo a gran escala nos abocan al peor de los mundos

24 de agosto 2021 - 01:45

Tiene mucho predicamento, más aún en estos tiempos de postureo estival, una versión chata, mal resuelta, del carpe diem, del "vive a tope" (donde dice "vivir", léase "distráete"), del no future, del "quiérete mucho" (donde dice "quiérete", léase "quiero eso que me acaban de poner por delante, ¡y lo quiero ahora!")… todo ello a una velocidad considerable, pues lo mismo que se han acelerado los quehaceres también lo hacen los placeres. Esopo la pifió con aquella fábula; la cigarra es sin duda la estrella del relato, con un mínimo de astucia hasta podrá elegir qué hormiguita obrera y fascinada con su flow la mantenga durante el invierno. Además, polariza el mundo entre la chicharra porculera y las hormigas empecinadas. También existen, digo yo, las ardillas, que brincan y juegan pero guardan para mañana suficientes frutos.

Todo ello, que en el terreno individual parecería inofensivo, un síntoma más de peterpapanatismo, a nivel macro se convierte en una ideología de consecuencias imponderables. Es la cultura del despilfarro, el cortoplacismo y el egoísmo a gran escala, que se traduce en decisiones políticas que nos abocan al peor de los mundos. Pongo ejemplos: 1. Generalizar la tercera dosis de las vacunas del Covid en los países ricos mientras que millones de personas en el mundo están sin vacunar. Se trata de un egoísmo tan cutre que resulta hasta poco egoísta; no priorizar la vacunación de la mayor parte de la población mundial presenta el gran peligro de prolongar la pandemia en variantes cada vez más imbatibles y sofisticadas. 2. Negar el cambio climático, seguir viviendo como si acaso no estuviéramos ya sometidos a sus efectos, no importarnos en absoluto la situación climática y social en la que vivirán las generaciones venideras, o que -para paliarlo- su impacto cotice en bolsa o se traduzca en un gran negocio. En diciembre del año pasado, el agua comenzó a cotizar en los mercados a futuro de Wall Street. 3. El cortoplacismo y la política efectista. En los llamados países democráticos, a la hora de anunciar una medida, el factor espectacularidad y el potencial que ésta tiene para generar una corriente de opinión favorable pesa cada vez más. "Te compro la noticia", es la expresión horrenda que usan algunos periodistas para indicar que publicarán algo, porque saben que llamará la atención del público. Si despilfarramos y nos dejamos gobernar como si no hubiera un mañana, probablemente llegará el día en que no lo haya.

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