La ciudad y los días

Carlos Colón

Como los muñecos en el pim-pam-pum

COMO el Polichinela de la Fornarina, resucitado en los años 50 por Lilian de Celis en el programa radiofónico Aquellos tiempos del cuplé, anda el alcalde. Se cuenta que la Fornarina, mientras agitaba su generosa delantera, hacía enrojecer bajo sus canotier a nuestros bisabuelos y les erizaba no sólo los bigotes cuando cantaba aquello de "Ole catapún, catapún, catapera, arsa p'arriba, polichinela. Ole catapún, catapún, catapún, como los muñecos en el pim-pam-pum".

Ole catapún: el bujero de 36 metros cuadros (seis de profundidad por seis de anchura) que se abrió en la acera del Cristina se tragó el quiosco ante la atónita mirada de los transeúntes que creían estar viviendo Los últimos días de Pompeya de Estiverrive (como aquí se llamaba al musculoso Steve Reeves) o el Terremoto con sensorround que vimos en el Avenida; y de milagro no engulló también a sus ocupantes.

Ole catapún: al deberse la apertura de esta boca del averno a las obras del metro, su soñada inauguración el próximo 20 de diciembre se ve comprometida.

Ole catapún: como el jueves decía nuestro editorial, "el suelo ha vuelto a hundirse y a dejar en evidencia la pésima ejecución de la línea 1, en cuyo historial de incidencias hay que anotar, entre otros episodios, los socavones en República Argentina, Plaza de Cuba y Paseo de Colón, la caída de la viga en la SE-30, el géiser en la dársena y hasta la inadecuada elección de la cabeza de corte de la tuneladora para las gravas de Sevilla".

Ole catapún: el Tribunal Superior de Justicia Andaluz anula algunas de las cláusulas de la ordenanza municipal de peatones y ciclistas, entre ellas la que permite a estos últimos circular por aceras y zonas peatonales. Los peatones, que utilizan el medio de locomoción en casi todos los casos menos contaminante que existe, van a dejar de ser las víctimas de los ciclistas (mejor: de quienes dictan las normas que ordenan su circulación).

Ole catapún: el informe de Icomos pone a las autoridades municipales y autonómicas contra las cuerdas, recomienda a la Unesco que incluya los tres bienes de Sevilla catalogados como Patrimonio Mundial (Catedral, Archivo de Indias y Alcázar) en la temida Lista de Patrimonio Mundial en Peligro y define la iniciativa como una de las peores agresiones contra el patrimonio histórico español en la época democrática (me sigue faltando que se sume la condena del Metropol Parasol, la Alameda y otras actuaciones en el casco histórico).

Esto no lo arreglan ni los asesores de Obama. "Yes, we can change": ojalá. Ole catapún, catapún, catapera, arsa p'abajo, polichinela.

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