Crónica Personal

El país de los milagros

El otoño es siempre una pesadilla para quien gobierna, pero para Pedro Sánchez es aún peor de lo habitual

En la España de hoy es creciente la idea de que la mayoría de los políticos actuales no son de este mundo. No saben cómo viven y sienten los ciudadanos, apenas pisan la calle y, cuando se encuentran delante con una persona normal y corriente, no la dejan hablar, sino que son ellos los que hablan sin permitir que su interlocutor meta baza.

La prueba del algodón, la que demuestra que los ciudadanos van por un lado y los políticos por otro, se ve estos días con el debate sobre los Presupuestos Generales del Estado. El texto que ha enviado el Gobierno a las Cortes presenta España como un país idílico con ingresos sin límite que permiten por tanto paliar la precariedad que se sufre en todos los sectores. Las enmiendas de los grupos parlamentarios van también en esa línea: piden y piden como si las arcas del Estado estuvieran permanentemente llenas.

Las enmiendas se cuentan por miles, y todas pecan de lo mismo: los políticos que las han presentado son como los que se sientan en el banco azul. Consideran que España es un país milagroso en el que todo es posible y no hay problema que no se pueda sortear.

Proponen las enmiendas que se rebaje el IVA y el IRPF a prácticamente todo, además de que las subvenciones y prestaciones lleguen hasta el último rincón. En lugar de hacer cuentas con los dineros de los que se dispone, los políticos, tanto del Gobierno como de la oposición hacen cuentas con los votos que pueden meter en las urnas si "venden" adecuadamente el nivel de preocupación que les causa la precariedad contra la que luchan millones de españoles.

En este capítulo previo a la aprobación de los Presupuestos, hay dos actitudes muy diferenciadas: la ya mencionada de los partidos que presentan enmiendas con el afán de mejorar la calidad de vida ciudadana a través de los PGE, y la de aquellos que presentan sus exigencias a modo de chantaje. O me aceptas estas condiciones o te quedas sin PGE. El PNV pide que el cupo vasco ni tocarlo, ERC que un porcentaje de las emisiones de Netflix sea en catalán, además de que el catalán será lengua vehicular. Podemos insiste en aspectos de la reforma laboral aunque ha asumido ya que no habrá derogación, pero Bildu insiste en la derogación … o no vota los Presupuestos.

El otoño es siempre una pesadilla para quien gobierna, pero para Pedro Sánchez es aún peor de lo habitual: ha buscado como socios de gobierno a partidos que presumen de antiespañolidad. Partidos que aprovechan la debilidad numérica del grupo parlamentario socialista para alcanzar algunos de sus objetivos … aunque supongan abocar a los españoles al desastre.

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